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100 citas imperdibles de Paulo Freire, para leer y releer

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Paulo Freire es considerado uno de los educadores más influyentes de la historia. Nacido en Brasil, a mediados del siglo XX, fue testigo de la realidad de una región y un mundo que todavía se debatía entre unas clases dominantes y otras dominadas (fenómeno que continúa en la actualidad).

Según Freire, la división de clases y el mantenimiento del status quo no es casualidad, y tiene sus raíces en la educación cultural que reciben los ciudadanos del mundo. A través de su trabajo, expone las causas del problema, y propone una serie de soluciones, aplicables al sistema educativo per se.

Sus ideas y pensamientos, consideradas subversivas, lo llevaron al exilio después del golpe militar de 1964. Refugiado en Chile, continúo con su trabajo como educador y filósofo, participando en diferentes planes educativos y gubernamentales.

Más tarde, su libro “La educación como práctica de la libertad”, obtuvo tal relevancia que fue invitado como profesor en la Universidad de Harvard.

Después de su exilio, Freire regresó a Brasil, donde siguió trabajando en pro de la educación tal y como él la concebía, recibiendo en 1986 el Premio Nobel de la “Paz y Educación” de la UNESCO.

Hoy en día, lamentablemente, sus ideas siguen teniendo vigencia, siendo la prueba fehaciente de la necesidad que tenemos como sociedad de replantearnos nuestra educación, y el cuestionamiento de un sistema que deja mucho que desear, en cuanto a desarrollo humano se refiere.

En su afán por descubrir las causas de esta desigualdad, Freire encontró pistas y respuestas de gran valor y desarrolló una línea de pensamiento en la que defendía a la educación como herramienta principal para la transformación social.

1-La educación es libertad.

2-Soy un educador que piensa globalmente.

3-Nadie educa a nadie —nadie se educa a si mismo—, los hombres se educan entre si con la mediación del mundo.

4-Si la estructura no permite un diálogo, la estructura debe ser cambiada.

5-Glorificar a la democracia y silenciar a la gente es una farsa; dar un discurso de humanismo y negar a la gente es una mentira.

5-Sólo el poder que surge de la debilidad de los oprimidos será lo suficientemente fuerte como para liberar a todos.

6-La verdadera generosidad consiste precisamente en la lucha para destruir las causas que alimentan la falsa caridad.

7-El radical, comprometido con la liberación humana, no se convierte en prisionero de un “círculo de seguridad” dentro del cual también la realidad también está presa.

8-Los líderes que no actúan de manera dialógica, sino que insisten en imponer sus decisiones, no organizan a las personas, las manipulan. Ellos no liberan, ni son liberados: oprimen.

9-Enajenar los seres humanos de su propia toma de decisiones es convertirlos en objetos.

10-La opresión es domesticación.

11-La conciencia es la presentación constante de la realidad.

12-Sé que las cosas pueden incluso empeorar, pero también sé que es posible intervenir para mejorarlas.

13-No hay palabra verdadera que no sea al mismo tiempo una praxis. Por lo tanto, hablar una palabra verdadera es transformar el mundo.

14-La liberación es una praxis: la acción y la reflexión de los hombres y las mujeres sobre su mundo con el fin de transformarlo.

15-Jaspers dijo: “Soy en la medida en que los demás también lo son”. El hombre no es una isla. Es comunicación. Así que hay una estrecha relación entre la comunión y la búsqueda.

16-Las personas se educan las unas a las otras, mediante la mediación del mundo.

17-El derechista sectario quiere ralentizar el proceso histórico, domesticar el tiempo y por lo tanto, domesticar a hombres y a mujeres.

18-Él era un maestro con buenas ideas sobre la vida y la educación, pero las expresó con una oración.

19-La búsqueda de la plena humanidad, sin embargo, no puede llevarse a cabo de manera aislada o individualista, sino sólo en la comunión y la solidaridad.

20-Con el fin de funcionar, la autoridad debe estar en el lado de la libertad, no contra ella.

21-La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación.

22-No se puede concebir la objetividad sin subjetividad.

23-Es necesario que la debilidad de aquellos sin poder se transforme en una fuerza capaz de anunciar la justicia. Para que esto suceda, una denuncia total del fatalismo es necesaria. Somos seres de transformación y no seres de alojamiento.

24-Sin un sentido de identidad, no puede haber una verdadera lucha.

25-La multitud está siempre en lo equivocado.

26-La palabra no es un privilegio de unas pocas personas, sino el derecho de todas las personas.

27-El maestro es, por supuesto, un artista, pero al ser un artista no significa que él o ella puede hacer el perfil y dar forma a los estudiantes. Lo que hace el educador en la enseñanza es hacer posible que los alumnos se conviertan en sí mismos.

28-La educación, por lo tanto, se rehace constantemente en la praxis. Con el fin de ser, debe convertirse. Su “duración” (en el sentido bergsoniano de la palabra) se encuentra en la interacción de los permanentes opuestos y el cambio.

29-El educador tiene el deber de no ser neutral.

30-La tarea más grande, humanista e histórica de los oprimidos: liberarse a sí mismos.

31-Mirar el pasado sólo debe ser un medio para entender con mayor claridad qué y quiénes somos, para poder construir de forma más inteligente el futuro.

32-Tal como lo señala Fanon, es con él (opresor) con quien el oprimido aprende a torturar. Con una sutil diferencia en este aprendizaje: el opresor aprende al torturar al oprimido. El oprimido, a ser torturado por el opresor.

33-No entiendo la existencia humana y la necesaria lucha por mejorarla sin la esperanza y sin un sueño.

34-Cuanto más somos capaces de volver a ser niños, de mantenernos infantiles, más podemos entender por qué nos encanta el mundo y estamos abiertos a la comprensión, al entendimiento; cuando matamos nuestro niño interior, no estamos más.

35-Los opresores no favorecen la promoción de la comunidad en su conjunto, sino que seleccionan líderes.

36-Uno debe tratar de vivir con los demás en solidaridad… solo a través de la comunicación humana puede encontrar significado la vida.

37-Sólo mediante la abolición de la situación de opresión es posible restaurar el amor que esa situación hizo imposible. Si no vivo del mundo, si no amo la vida, si no me gusta la gente, no puedo entrar en el diálogo.

38-Afirmar que los hombres y las mujeres son personas y como personas deben ser libres, y sin embargo no hacer nada tangible para hacer de esta afirmación una realidad, es una farsa.

39-Liberar la educación consiste en un acto de cognición, no la transferencia de información.

40-Nadie nace completamente formado: es a través de la propia experiencia en el mundo que nos convertimos en lo que somos.

41-Uno de los obstáculos más graves para el logro de la liberación es que la realidad opresora absorbe a los incluidos en ella y actúa para sumergir de ese modo, la conciencia de los hombres.

42-La tranquilidad de los opresores, se basa en lo bien que la gente se adapta al mundo que ellos han creado, y lo poco que lo cuestionan.

43-El lenguaje nunca es neutral.

44-Esta violencia, como un proceso, se perpetúa de generación en generación de opresores, que se convierten en sus herederos y forman parte de ella.

45-Mientras los oprimidos siguen sin ser conscientes de las causas de su condición “fatalista”, aceptan “su explotación”.

46-Ninguna orden opresora podría permitir a los oprimidos hacerse la pregunta: ¿Por qué?

47-Los oprimidos, como objetos, como “cosas”, no tienen fines, salvo aquellos que los opresores prescriben para ellos.

48-La opresión (el control supremo) es necrófila; se nutre de amor a la muerte, no de vida.

49-La conciencia crítica, dicen, es anárquica.

50-La confianza de la gente en los líderes refleja la confianza de los líderes en el pueblo.

51-La lectura no es caminar en las palabras; es tomar el alma de ellas.

52-Lavarse las manos ante los conflictos entre los poderosos y los no poderosos, es ponerse de parte de los poderosos, no es ser neutral.

53-Desde el principio, el acto de conquista, que reduce las personas a la condición de cosas, es necrofilia.

54-La revolución nace como una entidad social dentro de la sociedad opresora.

55-Cualquier situación en la que algunos hombres impiden a otros participar en el proceso de investigación es violencia; alejar a los humanos de su propia toma de decisiones es convertirlos en objetos.

56-Los hombres y las mujeres rara vez admiten su miedo a la libertad abiertamente, sin embargo tienden más bien a camuflarlo (a veces inconscientemente), al presentarse como defensores de la libertad.

57-No acepto la historia como el determinismo. Abrazo a la historia como posibilidad donde podemos desmitificar el mal en este fatalismo perverso que caracteriza el discurso neoliberal en el final de este siglo.

58-Ninguna pedagogía que sea verdaderamente liberadora puede permanecer distante de los oprimidos tratándolos como desafortunados, mediante la presentación de sus modelos de emulación entre los opresores. Los oprimidos debe ser su propio ejemplo en la lucha por su redención.

59-La verdadera generosidad consiste precisamente en la lucha para destruir las causas que alimentan la falsa caridad. La falsa caridad constriñe a los temerosos y sometidos, los “rechazados de la vida”, a extender sus manos temblorosas. La verdadera generosidad radica en el esfuerzo para que estas manos, ya sea de individuos o poblaciones enteras, se extiendan cada vez menos en suplicación, por lo que cada vez más se convierten en manos humanas que trabajan y por el trabajo, transforma el mundo.

60-No puedo pensar por los demás o sin los demás, ni que otros piensen por mí. Incluso si el pensamiento de la gente es supersticioso o ingenuo, es sólo como se replanteen sus supuestos en la acción lo que puede cambiar. Producir y actuar sobre sus propias ideas, no consumir las de los demás.

61-El gran reto para el educador de mentalidad democrática es cómo transmitir un sentido de límite que puede ser éticamente integrado por la libertad misma. Mientras más conscientemente la libertad asume sus límites necesarios, mayor autoridad tendrá, éticamente hablando, para continuar la lucha en su propio nombre.

62-Pero casi siempre, durante la etapa inicial de la lucha, los oprimidos, en lugar de luchar por la liberación, tienden a convertirse a sí mismos en opresores, o “sub-opresores”. La propia estructura de su pensamiento ha sido condicionado por las contradicciones de lo concreto, situación existencial por la que se formó. Su ideal es ser hombres; pero para ellos, para ser hombres es ser opresores. Este es su modelo de humanidad.

63-En una situación de manipulación, la izquierda está casi siempre tentada por un “rápido retorno al poder”, se olvida la necesidad de unirse con los oprimidos para forjar una organización, y se desvía en un imposible “diálogo” con las élites dominantes. Así terminan por ser manipulados por estas élites, y no es infrecuente que caiga en un juego elitista, al que llama “realismo”.

64-Si no estoy en el mundo simplemente para adaptarme a él, sino para transformarlo, y si no es posible cambiar el mundo sin un cierto sueño o visión para ello, tengo que hacer uso de todas las posibilidades que tengo, no sólo para hablar de mi utopía, sino también para participar en prácticas consistentes con la misma.

65-No es el no querido quien inicia la desafección, sino el que no puede amar porque sólo se ama a sí mismo. No es el indefenso, sujeto al terror, quien inician el terror, sino los violentos, que con su poder crean la situación concreta que engendra los “rechazos de la vida”. No son los tiranizados quienes inician el despotismo, sino los tiranos. No son aquellos cuya humanidad ha sido negada, quienes niegan de la humanidad, sino aquellos que negaron la humanidad (lo que anula la suya también). Se usa la fuerza no por los que se han debilitado bajo la preponderancia de los fuertes, sino por el fuerte que los ha castrado.

66-Toda relación de dominación, de explotación, de opresión ya es en sí violencia. No importa que se haga a través de medios drásticos o no. Es, a un tiempo, desamor y un impedimento para el amor. Obstáculo para el amor en la medida que el dominador y dominado, deshumanizándose el primero por exceso y el segundo por falta de poder, se transforman en cosas. Y las cosas no aman.

67-La acción libertaria debe reconocer esta dependencia como un punto débil y debe intentar, a través de la reflexión y la acción, transformarla en independencia. Sin embargo, ni siquiera los líderes mejor intencionados pueden conceder la independencia como un regalo. La liberación de los oprimidos es una liberación de las mujeres y los hombres, no de cosas. En consecuencia, si bien nadie se libera por sus propios esfuerzos por sí solos, tampoco es liberado por otros. La liberación, un fenómeno humano, no se puede lograr mediante semi – humanos. Cualquier intento de tratar a las personas como semi – humanos sólo les deshumaniza.

68-Uno no puede esperar resultados positivos de un programa de acción educativo o político que no respeta la visión particular del mundo en poder de las personas. Dicho programa constituye una invasión cultural, a pesar de las buenas intenciones.

69-Después de todo, la tarea de los humanistas seguramente no es la de enfrentar sus consignas en contra de las consignas de los opresores, con los oprimidos como el campo de batalla, “sosteniendo” las consignas primero de un grupo y luego el otro. Por el contrario, la tarea de los humanistas es ver que los oprimidos se vuelvan conscientes del hecho de que como seres duales, “sosteniendo” a los opresores dentro de ellos mismos, no pueden ser verdaderamente humanos.

70-Algunos pueden pensar que afirmar el diálogo del encuentro de mujeres y hombres en el mundo con el fin de transformar el mundo, es ingenua y subjetivamente idealista. No hay nada, sin embargo, más real o concreto que personas en el mundo y con el mundo, que los seres humanos con otros seres humanos.

71-Nadie enseña el lenguaje a otro. El lenguaje es una invención humana que se hace socialmente y nadie la enseña; todos adquieren el lenguaje, crean el lenguaje. Lo que uno enseña al otro es la gramática. Hasta la Sintaxis en ciertas dimensiones tampoco se enseña, porque la sintaxis de tu análisis es la forma como el pensar se estructura en el discurso.

72-Y pensar simplemente sobre la gente, como lo hacen los dominadores, sin ningún tipo de auto entrega en ese pensamiento, fallar al no pensar con la gente, es una manera segura de dejar de ser un líder revolucionario.

73-Los oprimidos, después de haber interiorizado la imagen del opresor y aprobado sus directrices, tienen miedo de la libertad. La libertad les obligaría a expulsar esta imagen y sustituirla por la autonomía y la responsabilidad.

74-La manipulación, al igual que la conquista a cuyos objetivos sirve, intenta anestesiar a la gente para que no piense. En efecto, si las personas se unen a su presencia en el proceso histórico el pensamiento crítico sobre ese proceso, la amenaza de su aparición se materializa en la revolución… Uno de los métodos de manipulación es inocular en los individuos el apetito burgués del éxito personal. Esta manipulación se lleva a veces a cabo directamente por las élites y, a veces indirectamente, a través de líderes populistas.

75-Porque aparte de la investigación, además de la praxis, los individuos pueden no ser verdaderamente humanos. El conocimiento se obtiene sólo a través de invención y re-invención, a través de la inquieta impaciente, continua y esperanzada investigación de los seres humanos en persecución del mundo, con el mundo y con los otros.

76-La educación debe comenzar con la solución de la contradicción estudiante-profesor, mediante la reconciliación de los polos de la contradicción, por lo que ambos son al mismo tiempo profesores y estudiantes.

77-Es absolutamente esencial para los oprimidos participar en el proceso revolucionario con una conciencia cada vez más crítica de su papel como sujetos de la transformación.

78-La manipulación, “sloganización”, depósito de ideas, regimentación, y la prescripción no pueden ser componentes de la praxis revolucionaria, precisamente porque son los componentes de la praxis de la dominación.

79-Nuestra sociedad tecnológica avanzada está haciendo objetos de nosotros rápidamente y sutilmente; nos programa en conformidad con la lógica de su sistema y en la medida que esto sucede, estamos también quedando sumergidos en una nueva “cultura del silencio”.

80-Mientras más radical es la persona, más plenamente él o ella entra en la realidad y así, conociéndola mejor, él o ella puede transformarla. Este individuo no tiene miedo de confrontar, de escuchar, de ver el mundo sin velos. Esta persona no tiene miedo de encontrarse con otras personas o de entrar en un diálogo con ellos. Esta persona no se considera a sí mismo el titular de la historia o de todas las personas, o el liberador de los oprimidos; pero él o ella se compromete consigo mismo, dentro de la historia, para luchar a su lado.

81-Una de las cuestiones básicas que tenemos que mirar es cómo convertir las actitudes meramente rebeldes en otras más revolucionarias en el proceso de la transformación radical de la sociedad. Meramente actitudes o acciones rebeldes son insuficientes, a pesar de que son una respuesta indispensable para la ira legítima. Es necesario ir más allá de actitudes rebeldes a una posición más radical crítica y revolucionaria, que es de hecho una posición no simplemente de la denuncia de la injusticia, sino de dar a conocer una nueva utopía. La transformación del mundo implica una dialéctica entre las dos acciones: denuncia el proceso de deshumanización y anunciando el sueño de una nueva sociedad. Sobre la base de este conocimiento, es decir, “cambiar las cosas es difícil pero posible”, podemos planificar nuestra estrategia político-pedagógica.

82-Sin duda, nadie puede mirar en el exclusivo, de forma individual. Esta búsqueda solitaria podría traducirse en una más larga, que es una manera de ser menos. Esta búsqueda debe hacerse con otros seres que también buscan ser más y en comunión con otras conciencias, de lo contrario, haría de una conciencia el objetos de otros. Sería “cosificar” las conciencias.

83-El hombre o la mujer que proclama la devoción a la causa de la liberación y aún no es capaz de entrar en comunión con las personas, a las que él o ella sigue considerando totalmente ignorantes, se auto-engañan gravemente. El converso que se acerca a las personas, pero se alarma en cada paso que dan, cada duda que expresan, y cada sugerencia que ofrecen, y los intentos de imponer su “status”, sigue siendo nostálgico hacia sus orígenes.

84-La libertad se adquiere mediante la conquista, no como un regalo. Debe llevarse a cabo constantemente y de manera responsable. La libertad no es un ideal situado fuera del hombre; ni tampoco es una idea que se convierte en mito. Es más bien la condición indispensable para la búsqueda de la realización humana.

85-Nadie sale de su mundo sin ser traspasado por sus raíces, o con una aspiradora para un alma. Llevamos con nosotros la memoria de muchos tejidos, un auto empapado en nuestra historia, nuestra cultura; una memoria, a veces dispersa, a veces nítida y clara, de las calles de nuestra infancia, de la adolescencia; la reminiscencia de algo lejano que de repente se destaca ante nosotros, en nosotros, un gesto tímido, una mano abierta, una sonrisa perdida en el tiempo y la incomprensión, una frase, una oración sencilla, posiblemente ya olvidada por el que la dijo. Una palabra que durante un tiempo tan largo intentó hablar, siempre ahogada en la inhibición, en el temor de ser rechazada, lo que implica una falta de confianza en nosotros mismos y también significa el rechazo al riesgo.

86-Los profesores y estudiantes (liderazgo y gente), co-intención de la realidad, son los sujetos, no sólo en la tarea del descubrimiento de la realidad y así conocerla críticamente, sino en la tarea de recrear ese conocimiento. Y a medida que alcanzan este conocimiento de la realidad a través de la reflexión y la acción común, se descubren a sí mismos como sus permanentes re-creadores.

87-La deshumanización, aunque es un hecho histórico concreto, no es un destino determinado, sino el resultado de un orden injusto que engendra la violencia en los opresores, que a su vez deshumaniza a los oprimidos.

88-Los opresores no perciben su monopolio en tener más como un privilegio que deshumaniza a los demás y a sí mismos. No pueden ver que, en la búsqueda egoísta de tener como clase poseedora, se ahogan en sus propias posesiones, dejando de “ser”; ellos simplemente “tienen”.

89-Una palabra no auténtica, aquella que es capaz de transformar la realidad, resulta cuando se impone una dicotomía en sus elementos constitutivos. Cuando a una palabra se le priva de su dimensión de acción, la reflexión sufre también automáticamente; y la palabra se convierte en charla ociosa, en el verbalismo, en un alienado y alienante “bla”. Se convierte en una palabra vacía, una que no puede denunciar el mundo, la denuncia no es posible sin un compromiso para transformar, y no hay transformación sin acción.

89-(Los opresores) Condicionados por la posición de oprimir a otros, una situación distinta de su antiguo esquema, les parece opresión. Anteriormente, podían comer, vestir, desgastar calzado, tener educación, viajar y escuchar a Beethoven; mientras que millones no comían, no tenía ropa ni zapatos, ni tenían educación, ni mucho menos, viajaban ni escuchaban a Beethoven.

90-Hasta la revolución, que transforma una situación concreta de opresión mediante el establecimiento del proceso de liberación, debe hacer frente a este fenómeno. Muchos de los oprimidos que directa o indirectamente participan en la intención revolucionaria, están condicionados por los mitos del viejo orden, queriendo que su revolución sea privada. La sombra de su antiguo opresor todavía se echa sobre ellos.

91-Uno de los elementos básicos de la relación entre opresores y oprimidos es la prescripción. Cada receta representa la imposición de elección de un individuo a otro, la transformación de la conciencia de la persona prescrita en una que se ajuste a la conciencia del prescriptor. Por lo tanto, el comportamiento de los oprimidos es un comportamiento prescrito, siguiendo las directrices del opresor.

92-Generalmente, cuando el oprimido se rebela legítimamente contra el opresor, en quien identifica la opresión, se lo califica de violento, bárbaro, inhumano, frío. Es que entre los incontables derechos que se adjudica para sí la conciencia dominadora incluye el de definir la violencia, caracterizarla, localizarla. Y si este derecho le asiste, con exclusividad, no será en sí misma donde encontrará la violencia. No será a sí mismo a quien llamará violento. En verdad, la violencia del oprimido, además de ser mera respuesta en que revela el intento de recuperar su humanidad, es, en el fondo, lo que recibió del opresor.

93-Porque el amor es un acto de valor, no de miedo, el amor es un compromiso con los demás. No importa dónde los oprimidos se encuentran, el acto de amor es el compromiso con su causa, la causa de la liberación.

94-El hecho de que algunos miembros de la clase opresora se unan a los oprimidos en su lucha por la liberación, pasan así de un polo de la contradicción a la otra… El suyo es un papel fundamental, y lo ha sido a lo largo de la historia de esta lucha. Sucede, sin embargo, que a medida que dejan de ser explotadores o espectadores indiferentes o, simplemente, los herederos de la explotación y pasan al lado de los explotados, casi siempre traen consigo las huellas de su origen: sus prejuicios y sus deformaciones, que incluyen una falta de confianza en la capacidad de las personas para pensar, querer y saber. En consecuencia, estos adherentes a la causa del pueblo corren constantemente el riesgo de caer en un tipo de generosidad tan maléfico como la de los opresores. La generosidad de los opresores se nutre de un orden injusto, que debe mantenerse con el fin de justificar la generosidad. Nuestros convertidos, por el contrario, tienen verdaderamente el deseo de transformar el orden injusto; pero debido a sus antecedentes creen que deben ser los ejecutores de la transformación. Se habla de las personas, pero no se confía en ellos; y confiar en la gente es la condición previa indispensable para el cambio revolucionario. Un humanista real puede ser identificado más por su confianza en las personas, lo que lo compromete en su lucha, que por mil acciones en su favor, sin confianza.

95-Yo tenía quizás 19 años. Y yo siempre recuerdo que fue una gran sensación de felicidad. Debido a eso, le dije a Myles que no era diferente para mí leer poesía o leer a Marx. Trato de obtener la belleza en el mismo acto de la lectura, ¿entiende? Esto es para mí algo que muchas veces los maestros no tratan de hacer.

96-(El mito de la absolutización de la ignorancia) supone la existencia de alguien que decreta la ignorancia de alguien más. El que está haciendo la decisión de decretar se define a sí mismo y a la clase a la que pertenece como los que conocen o han nacido sabios; de este modo define a los demás como entidades alienígenas. Las palabras de su propia clase vienen a ser las palabras “verdaderas”, que impone o intenta imponer a los demás: a los oprimidos, cuyas palabras les han sido robadas. Los que roban las palabras de otros desarrollan una profunda duda en la capacidad de los demás y les consideran incompetentes. Cada vez que dicen la palabra de ellos sin escuchar la palabra de aquellos a quienes han prohibido hablar, crecen más acostumbrados al poder y adquieren un gusto por la guía, el orden y el mando. Ellos ya no pueden vivir sin tener a alguien a quién dar órdenes. En estas circunstancias, el diálogo es imposible.

97-Pero uno no libera a alguien alienándolo. La auténtica liberación, el proceso de humanización, no es crear otro depósito en una persona. La liberación es una praxis: la acción y la reflexión sobre el mundo con el fin de transformarlo. Los que están verdaderamente comprometidos con la causa de la liberación no pueden aceptar ni el concepto mecanicista de la conciencia como un recipiente vacío que se llena, ni el uso de la banca (métodos pedagógicos) de dominación (propaganda, lemas = depósitos) en nombre de la liberación.

98-¿Cómo puedo dialogar si siempre proyecto mi ignorancia sobre los demás y nunca percibo la mía propia? ¿Cómo puedo dialogar si yo estoy cerrado, e incluso ofendido, por la contribución de los demás? En el punto de encuentro no somos ni aún ignorantes ni sabios perfectos; sólo hay personas que están tratando, juntos, de aprender más de lo que ahora saben.

99-Me gusta ser humano porque, sin terminar, yo sé que soy un estafador, pero, consciente de lo incompleto, sé que puedo ir más allá.

100-Tal es la profunda diferencia entre lo condicionado y lo determinado, la diferencia entre el inacabado, que no es conocido como tal, y que, histórica y socialmente, ascendió a la posibilidad del conocimiento incompleto.

Por Viviana Cusi

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