Claves para decidir qué camino debes elegir

Así como en cualquier camino, existen esquinas, giros y cruces en nuestras vidas. Quizás el camino más complejo que puedas encontrar en tu vida sea una bifurcación o un cruce de caminos, en el que debes tomar la decisión de ir por alguno de los dos.

Con sólo dos opciones para escoger y poco conocimiento sobre los resultados finales de ambas ¿Qué camino tomarías? ¿Cuál sería ese camino correcto que garantice tu éxito? Y en todo caso ¿Tomarías algún camino? O ¿Te quedarías donde estás sin moverte?.

Bueno, lo cierto es que no hay garantías. No sabes a donde te llevará un camino hasta que empiezas a recorrerlo.

Con base en el hecho de que en la vida no existen garantías de éxito en todo camino que se escoja, por más que otros lo hayan vivido congruentemente, y sumándole a esto el hecho de que conscientemente puedes escoger dominar tus emociones, pensamientos y reacciones ante ciertos eventos en tu vida, una muy buena opción es tomar riesgos.

Suena extraño, pero lo mejor cuando se tienen dudas es arriesgarse. Es mucho mejor arrepentirse de lo que se hace, y no de lo que se deja de hacer.

Para tener en cuenta a la hora de elegir

Ningún sendero elegido a lo largo de tu viaje experiencial ha sido en vano. Lejos de arrepentirnos por haber cruzado una puerta, por haber tenido esa pareja, por haber iniciado ese proyecto o encontrar, simplemente, más frustraciones que alegrías, es necesario asumir lo vivido como un buen aprendizaje. Porque toda cicatriz enseña, y todo camino errado supone una invitación a “empezar de nuevo”.

  • Entiende que cuando algo termina, la felicidad no se “reinicia” por sí sola. Es necesario pasar por un tiempo en el cual, reconstruirnos, conectar con nosotros de nuevo y cerrar adecuadamente esa puerta, esa etapa.
  • Llegará un instante en que nos sintamos preparados. Lejos de mirar atrás, sentimos de nuevo la invitación de mirar al frente, de volver a ilusionarnos y de caminar ahora con mayor seguridad, con mayor sabiduría.
  • Entiende además que no existe un camino “ideal”, que ninguna puerta tiene la llave de la felicidad permanente o de la solución a todos nuestros problemas. Es el propio viaje es quien nos da las respuestas, y las alegrías, vienen y van. Lo único que necesitamos es ser más receptivos, y ante todo, valientes para cruzar todos esos umbrales maravillosos que nos faltan por descubrir…

Una buena manera de tomar riesgos es tener en cuenta lo siguiente:

  • Obtén tanta información cómo te sea posible: Infórmate sobre las decisiones que vas a tomar, reúne todos los materiales necesarios para tomarlas, pero siempre tómalas.
  • Identifica y crea opciones: ¿Con qué opciones cuentas? A veces la vida nos da pocas opciones para escoger, a veces tenemos un gran número de ellas. Pero ¿qué haces cuando la vida no te da opciones? Es en ese momento cuando tú mismo las creas. Pon tu mente creativa a trabajar, toma en cuenta todas las ideas que se te ocurran y si crees que tienes una buena, no dejes de pensar hasta que ya no se te ocurra nada más. Pregúntale a tus amigos y familiares, reúne opciones… etc. Finalmente toma la decisión y escoge la opción que has creado.
  • Balancea los pros y contras de cada opción: Analiza cada opción y mira las ventajas y desventajas que te ofrece. De esta manera puedes tener una idea de los resultados y consecuencias de dicha opción al final del camino.
  • Confía en ti mismo y toma la decisión: Ahora que has analizado tus opciones, es hora de que confíes en ti mismo. Recuerda que no hay garantías y las malas decisiones siempre se encuentran alrededor, pero recuerda también que debes tomar riesgos, así que decídete, confía en que luego de analizar tus opciones, estás tomando la mejor y mentalízate para los resultados y beneficios de la misma.

Ahora que has tomado tu decisión, prepárate para asumir sus consecuencias, positivas y negativas. Podría llevarte a la tierra prometida o al valle de los problemas. Pero lo importante es que has escogido vivir tu vida conscientemente en vez de formar parte de la audiencia del espectáculo de la vida misma.

Fuentes: http://www.sebascelis.com y http://rincondeltibet.com

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