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Efecto Pigmalión: Lo que crees se cumplirá.

La teoría de la Profecía Autocumplida nos dice que cuando tenemos una creencia firme respecto a alguien, ésta termina por cumplirse, ya que nuestra conducta se muestra coherente con las creencias que afirmamos. También se llama Efecto Pigmalión y su origen se encuentra en la siguiente leyenda:

“Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, en ambos casos tienes razón” (Henry Ford).

Durante mucho tiempo Pigmalión, Rey de Chipre, había buscado una esposa cuya belleza correspondiera con su idea de la mujer perfecta. Al fin decidió que no se casaría y dedicaría todo su tiempo y el amor que sentía dentro de sí a la creación de las más hermosas estatuas.

Al rey no le gustaban las mujeres que veía, y vivió en soledad durante mucho tiempo. Cansado de la situación en la que estaba, empezó a esculpir una estatua de mujer con rasgos perfectos y hermosos. Así, realizó la estatua de una joven, a la que llamó Galatea, tan perfecta y tan hermosa que se enamoró de ella perdidamente. Soñó que la estatua cobraba vida. El rey se sentía atraído por su propia obra, y no podía dejar de pensar en su amada de marfil.

En una de las grandes celebraciones en honor a la diosa Venus que se celebraba en la isla, Pigmalión suplicó a la diosa que diera vida a su amada estatua. La diosa, que estaba dispuesta a atenderlo, elevó la llama del altar del escultor tres veces más alto que la de otros altares. Pigmalión no entendió la señal y se fue a su casa muy decepcionado. Al volver a casa, contempló la estatua durante horas. Después de mucho tiempo, el artista se levantó, y besó a la estatua. Pigmalión ya no sintió los helados labios de marfil, sino que sintió una suave y cálida piel en sus labios. Volvió a besarla, y la estatua cobró vida, enamorándose perdidamente de su creador. Venus terminó de complacer al rey concediéndole a su amada el don de la fertilidad.

El eminente sociólogo norteamericano Robert Rosenthal, utiliza este mito griego para explicar la importancia que tienen las expectativas sobre las personas, cosas, situaciones o incluso nosotros mismos, para que se acaben convirtiendo en una realidad.

Rosenthal hizo un experimento que consistía en decirles a los profesores de una escuela que ciertos alumnos, escogidos al azar, eran brillantes. Un año después hicieron un test a todos los alumnos y aquellos niños supuestamente “brillantes”, obtuvieron mejores resultados.

 

Otro estudio sobre el efecto Pigmalión.

Otro interesante estudio es el que se realizó en un pueblo en Ghana Central llamado Ashanti. efecto-pigmalion-portadaEn dicho pueblo, cada niño al nacer recibe un nombre espiritual que se basa en su día de nacimiento. Por otro lado, cada día está asociado a un conjunto de rasgos de personalidad. A los nacidos en lunes se les llamada Kwadwoy, y tradicionalmente se les considera que poseen una personalidad calmada y pacífica. A los niños nacidos en miércoles se les conoce como Kwaku, y se supone que tienden a tener malas conductas. Un psicólogo decidió estudiar si esta temprana etiqueta podría tener un impacto a largo plazo en la autoimagen y, por tanto, en la vida de los niños. Para ello, examinó la frecuencia con la que ambos nombres aparecían en los registros de los Tribunales Juveniles por cometer algún delito. Y, efectivamente, el resultado de la investigación mostró que el nombre dado a un niño en su nacimiento afectaba a su conducta, ya que había una notable superioridad de delincuentes con el nombre de Kwaku (a los que pronosticaban mala conducta) que Kwadwo (los pacíficos).

Perdonar nos beneficia y nos libera

¿Podemos extraer que se cumple la superstición de que el nombre influye en la personalidad? Ciertamente no, lo que influye son las expectativas que tenemos sobre una persona determinada.

De manera que la profecía autocumplida hace honor a su nombre cuando podemos ver que realmente en numerosas ocasiones se cumplen las expectativas que se formulan unas personas con respecto a otras, y de manera especial, si las consideramos importantes para nosotros.

Del mismo modo, cuando se aseguramos que cierta circunstancia va a producir un resultado negativo (un negocio, una relación, etc.), nosotros mismos nos encargamos de que esto sea así, es como si nuestro pensamiento se dirigiera hacia ese resultado, y orientamos todas nuestras acciones en ese sentido.

En realidad se trata de una retroalimentación automática, creemos que algo va a suceder de una determinada manera y actuamos como si eso fuera cierto, lo que ofrece muchas más probabilidades de que se produzca.

Igualmente, cuando se predice un resultado positivo, todas las fuerzas del individuo se movilizan hacia su consecución, por lo que es mucho más probable que lo consiga.

 

Fuente:
Marta Guerri
www.psicoactiva.com

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