El Agua y Nestle

Cuando el agua es el nuevo “oro azul” en el planeta, la mayor empresa agroalimentaria se apodera de derechos de agua tanto en países pobres como desarrollados.

Impactante es este reportaje de la agencia informativa alemana Deutsche Welle sobre los derechos de agua que Nestlé, una de las mayores compañías agroalimentarias, compra en todo el mundo. Nadie que toma con gusto su popular Pure Life, imaginaría la historia que hay detrás de esa botella.

El realizador va desde un pequeño poblado norteamericano a pobrísimos pueblos de Sudáfrica para mostrar el modelo que tiene Nestlé para conseguir el agua es el mismo.

“Lo que Nestlé llama agua de manantial pasa por tuberías, luego la llevan en camiones… no es de manantial. Es mentira, toman el agua de la red de Denver y la envasan en botellas plásticas; compran a dos centavos los 4 litros de agua y la venden a 10 dólares, es un robo. Peor, un tráfico”. Quien da el testimonio es uno de los afectados con la compra de derechos de agua en un poblado cercano a Denver en EE.UU.

Ciertamente, los consabidos informes de impacto ambiental alterados y con omisiones, son parte de las revelaciones.

En el continente negro no es muy distinto, pero es aún peor debido a la escasez del recurso hídrico y a que mucha de su gente carece de agua potable. Se muestra el caso de una planta ubicada en Pretoria, donde a diario se bombean 282 mil litros de agua que luego son embotellados como el agua Pure Life.

El reportaje revela que muchos de los trabajadores de la planta, en sus propias casas, ubicadas cruzando un descampado a 400 metros, no tienen agua potable, lo mismo que el resto del pueblo. A diario estos empleados, que trabajan turnos de 12 horas con un descanso de 15 minutos a mediodía,  reciben de la planta 2 botellas de ½ litro de agua, aunque pueden tomar helado, dicen. Muchos sólo beben una botella para dar la otra a sus hijos.

La licencia dada a Nestlé allí es por 20 años.

En Brasil, otro caso. La compañía con sede en Suiza es dueña del Parque Acuático San Lorenzo, ubicado en Minas Gerais, que comprende nueve fuentes de aguas medicinales y con alto contenido de minerales. El año 2000 construyó una planta para bombear agua y desmineralizarla. El 2004 los vecinos lograron entablar una demanda pues descendieron las napas subterráneas, allí descubrieron que lo que hacía Nestlé era ilegal y que, además, se había contaminado una de las fuentes con materias fecales.

Parte de la trama incluye un juicio por espionaje a activistas pro-agua en Brasil y Colombia, realizado en Ginebra, donde como indemnización pagaron 5 mil euros…

Las sospechas sobre el Grupo de Recursos Hídricos del Banco Mundial, tampoco escapan al reportaje. Entre sus grandes colaboradores se cuentan consorcios como Nestlé, Coca Cola y Pepsi. La asociación es obvia: préstamos a países pobres a cambio de derechos de agua.

La falta de regulación de los países, desde los pobres a los desarrollados, como Canadá , sobre los derechos de agua, son parte del problema, pues le permite a compañías como Nestlé aprovecharse. Y no lo esconden. La visión de la empresa sobre el tema es pública:  según ellos el agua no es un derecho y debe ser privatizada, de allí la política de poner las manos sobre todas las fuentes de agua posibles del mundo.

Respecto del tema, puedes ver aquí video de la activista norteamericana Annie Leonard sobre la industria del agua embotellada y sus consecuencias medioambientales,  una nota sobre la movilización de los europeos porque el agua no sea privatizada y las experiencias de varias ciudadades que retornaron el manejo del agua potable a manos públicas.

De Deutsche Welle, doblado al castellano.

Fuente :Planeta feliz

También podría interesarte