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El Arbol Central del Mundo. Cosmología Maya

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Entre las cosmologías  de las culturas precolombinas de Mesoamérica, el “Árbol del Mundo”, o “Arbol de la Vida” es un motivo frecuente; los “Árboles del Mundo” incorporan los cuatro puntos cardinales, lo que representa también la naturaleza cuádruple de un Árbol Central del Mundo, siendo este un simbólico Eje del Mundo
Entre los mayas este “Arbol Central del Mundo está representado por una ceiba, o ceibo yaxché o piim, en maya, y pochota o pochote, de raíz náhuatl) . En maya yucateco el nombre genérico para el árbol cósmico es yax te(che), traducido como “Verde/Primer Arbol Central”

El Árbol del Mundo Central también ha sido interpretado por algunos investigadores como una representación de la Vía Láctea.  Así la Vía Láctea/Arbol del Mundo, sería  la ruta entre El Cielo, La Tierra y el Inframundo.

La página 3 del Códice de Dresde nos muestra  al Arbol del Mundo, (Ceiba o Yaxché) emergiendo del cuerpo sacrificado del dios del maíz ; del pecho abierto de la víctima surge un árbol con características del árbol cósmico maya (apareciendo el monstruo terrestre como la base, y un ave celestial encima del árbol).

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La cosmología maya define 3 mundos o regiones:

1) Región Celeste con 13 cielos dispuestos en capas sobre la tierra
2) Región Terrenal, el mundo del medio que se apoyaba en la cola de un enorme cocodrilo o reptil que flotaba en el agua.  Este  Nivel Medio es  representado por Witz, la Montaña Sagrada, o el nivel mundano en donde vivimos, que es la fuente de sustento de la vida y en donde el maíz sagrado fue cultivado como alimento.
3) Región Subterránea: el inframundo/ Xibalbá con 9 niveles, cada uno con un tipo específico de energía

Estos tres mundos son parte del Gran Arbol Cósmico o Eje del Universo, este árbol es la vía que comunica y entrelaza todo lo que existe, conectando los diferentes niveles cósmicos y energéticos

Naciendo de un  centro de convergencia de energías de inmenso poder esta “Sagrada Ceiba Verde”, “La Gran Madre Ceiba” al igual que Yggdrasil, el fresno sagrado de la mitologia nórdica, atraviesa los tres niveles cósmicos como columna central del universo y es el puente o camino entre diferentes mundos a través del cual es posible el tránsito de una región del universo a otra

Sus raices, que se extienden por tierra o agua (a veces encima de un “monstruo de la  tierra “, símbolo del inframundo).se sumergen en la región subterranea.  En algunas imagenes mayas son la cabeza del  monstruo de la tierra Una de las cabezas de este  monstruo cósmico bicéfalo en la base del árbol, pude identificarse como el monstruo cuatripartido. Este último representa el viaje por el cielo y por el inframundo  del Sol. ( El significado general que se asocia con el monstruo cósmico bicéfalo, es que éste representa el movimiento de los astros durante el día y en el transcurso de la noche )
El tronco del Árbol del Mundo   puede a veces ser representado por un caimán en posición vertical, cuya piel evoca el tronco espinoso de la ceiba , o puede aparecer abrazado por una serpiente que se enrosca a él.

La copa de florido follaje del Arbol del Mundo penetra en el cielo y sobre ella se posa el pajaro sagrado; el ave celestial Itzam-Ye sobre el  árbol, es símbolo del centro en el modelo direccional del mundo.

Así vemos que  el árbol cósmico mesoamericano nace del cuerpo del dragón terrestre, está coronado por un ave como el símbolo del cielo y del centro, tiene raíces que penetran en la tierra y ramas que penetran en el cielo.

Este ‘Arbol Central del Mundo “es según algunos investigadores la representación de La Vía Láctea: Nuestra galaxia, vista por los mayas como “Arbol del Mundo” , fue representada simbólicamente como una Ceiba florecida  y llamada el Wakah Chan. Wak significa “erguido”. Chan o K’an significa “cuatro”, “serpiente” o “cielo”.

El Árbol del Mundo se encuentra en el cenit cuando Sagitario está por encima del horizonte. En este tiempo la Vía Láctea sale por encima del horizonte y cruza el meridiano. Las nubes de estrellas que forman el llamado actualmente “Camino de Santiago” fueron vistas como el Arbol de la Vida de donde proviene toda la vida.

Cerca de Sagitario, el centro de nuestra galaxia, donde el Arbol del Mundo cruza la eclíptica, era de especial atención para los Mayas. Un elemento importante del árbol del mundo es el monstruo Kawak, de cabeza gigante. Este monstruo era también una montaña o un monstruo del witz. Un tazón de la fuente del sacrificio en su cabeza contiene una lámina del pedernal y el jeroglífico de Kimi que representa la muerte.
La eclíptica se representa a veces como una barra que cruza el eje principal del Arbol del Mundo, representado una forma muy similar a la cruz cristiana.

Encima del árbol del mundo encontramos el pájaro  Itzam Ye, el pájaro más importante. Hay evidencias que demuestran que el Sol se aparecía en el árbol del mundo en el solsticio de invierno.

Cuando en los meses de invierno la Vía Láctea dominaba el cielo, fue llamada “serpiente blanca deshuesada”. Esta parte de la Vía Láctea había pasado por encima en el cielo nocturno durante la estación seca. No es brillante como las nubes de estrellas que dominan el norte del cielo del ecuador durante los meses de verano, pero los observadores en zonas oscuras podrán ver el resplandor fácilmente. Aquí la eclíptica cruza dicha Vía Láctea otra vez, cerca de la constelación de Géminis que era la localización aproximada del Sol durante solsticio del verano. Es posible que las quijadas de la serpiente Blanco-Deshuesada fueran representadas por la cabeza del monstruo de Kawak.

Según algunos investigadores,  el ave Itzam-Ye del árbol-cruz representa la constelación de la Osa Mayor , la serpiente bicéfala simboliza la eclíptica y el árbol del “cielo elevado” en sí es la manifestación de la Vía Láctea

Ahora biern: según la cosmogonía maya la estructura vertical del universo fue fijada por el Primer Padre, Hun-Nal-Ye , “1-Maíz-Revelado”, quien lo hizo “entrando al cielo” en el Lugar del Cielo Elevado, levantando el Árbol del Mundo, Wakah-Chan, que erigió en el centro de la casa cósmica de ocho divisiones.

De esta manera, separó el cielo de la tierra y fijó el eje central del universo. Esta puesta en pie del axis mundi elevó el cielo de su posición tendida sobre la tierra, fijó su posición actual e hizo rotar el cielo alrededor del centro del mundo, originando el tiempo y espacio mayas, determinados por el movimiento de los astros; y así lo relata el libro maya del Chilam Balam:

“…Ya se levantó la Gran Madre Ceiba, en medio del recuerdo de la destrucción de la tierra. Se asentó derecha y alzó su copa, pidiendo hojas eternas. Y con sus ramas y sus raíces llamaba a su Señor.”
(libro de Chilam Balam de Chumayel  -Libro de los antiguos dioses)

En la cosmogonía maya se relata  que, al final de la tercera creación, a este  Primer Padre, a quien llamaban Nun-Yal-He o 1 Maíz Revelado, lo capturaron y asesinaron los señores del Reino de Xibalbá, el hogar de los muertos, y lo enterraron en un juego de pelota. Hasta allá fueron a rescatarlo sus hijos gemelos, Hunahpú e Ixbalanqué. Gracias a ellos, el Primer Padre resucitó de la hendidura de un caparazón de tortuga, y se preparó para crear nuestro mundo.

Esta  cuarta creación  según textos hallados en la ciudad de Cobá, tuvo lugar el día 4 ahau 8 kumk’ú, que en nuestro calendario equivale al día 13 de agosto de 3114 a.C.
Lo primero que hizo 1 Maíz Revelado fue alzar el Árbol del Mundo, llamado Wakah-Chan o Cielo Elevado. Así separó al cielo de la tierra y estableció el centro de todo lo creado, el eje del cosmos.

ya que que en los primeros momentos de la creación el cielo estaba acostado sobre la tierra, de tal manera que la luz no existía.

En este lugar, conocido precisamente como Cielo Acostado, los dioses auxiliares, bajo la supervisión del Primer Padre, colocaron tres piedras, las tres piedras fundamentales de la creación que fueron el símbolo del sacrificio, la muerte y la resurreción del Primer Padre.
Después, el Primer Padre entró en el cielo y lo convirtió en el Cielo Elevado, opuesto recíproco del Cielo Acostado. Aquí construyó una casa de ocho pisos, con la cual ordenó todo el universo superior: el mundo en que vivimos y los astros celestes. El techo de esta casa era conocido como Domo del Cielo o Casa del Norte y hasta ahí llegaban las ramas del Árbol de la Creación, la Ceiba Madre, el Arbol del Mundo.

Posteriormente, el Primer Padre impuso al cielo el movimiento circular, y echó a andar en él las constelaciones. Todo lo que él hacía estaba escrito en las estrellas para que los hombres pudieran leerlo. En total, creían los antiguos mayas, el cielo tenía trece pisos y daba hospedaje a los astros y a algunos animales solares, como los venados y las aves de colorido plumaje.

A veces, los mayas representaban a este Arbol del Mundo  como una exuberante caña de maíz cargada de mazorcas maduras. Esto se debía a que el Primer Padre era dios del maíz y alimento de la humanidad; pero también lo representaban como la  gigantesca ceiba, a la que  llamaban Cielo Elevado, Primer Árbol Precioso, Árbol del Cielo, Bosque Elevado o Plataforma del Cielo, entre otros nombres.

En algunas regiones mayas los cuatro rumbos cósmicos estan  expresados en los cuatro brazos o ramas de la Ceiba que apuntan a cada uno de ellos, mientras que la Ceiba ocupa el quinto punto : el del centro, eje del mundo  Pero en otras poblaciones y épocas culturales se refuerza más la idea de las cuatro ceibas direccionales o cuatro sostenedores del universo.

Los mayas imaginaron la tierra como un enorme cocodrilo sobre el que nosotros, los hombres de la cuarta creación, nos desplazamos sin saberlo y en cuyo dorso nace la vegetación que hoy conocemos: los bosques, las selvas, los desiertos y las tundras. Encima de este cocodrilo habitaron los antiguos mayas y construyeron palacios y edificios para sus dioses de acuerdo con los movimientos celestes que el Primer Padre imprimió al cielo el día de la creación.

Bajo este cocodrilo se hallaba el inframundo, dividido en nueve pisos, en cuya parte inferior se encontraba el Reino de Xibalbá. En el inframundo vivían los muertos en compañía de los animales nocturnos o peligrosos, como los murciélagos, los búhos y los jaguares, y ciertas deidades conocidas como Bolontikú.

El mismo día que el Primer Padre alzó el Árbol del Mundo, estableció también las ocho direcciones del cosmos, que se desplegaron sobre la tierra como kan tzuk, kan xuk: cuatro divisiones, cuatro esquinas. Al hablar de estas direcciones, los mayas se referían a los puntos cardinales y las cuatro esquinas del universo. A pesar de ello, los mayas reconocían cinco direcciones básicas: el centro y los puntos cardinales, a cada uno de los cuales le correspondía un color: al norte, el blanco; al sur, el amarillo; al oeste, el negro; y al este, el rojo.

En cada uno de ellos había un Bacab;  ser celestial que cargaba sobre sus espaldas una porción de cielo para sostenerlo durante toda la eternidad. Y el centro, donde estaban ubicados el Árbol del Mundo y las tres piedras de la creación, se consideraba el ombligo del mundo, el cordón umbilical -representado como una cuerda con cabeza de serpiente que emergía del vientre de Nun-Yal-He, el Primer Padre- con que la humanidad se conectaba con los dioses y la fuente de la vida.

Fuentes:
http://www.danielmarin.es/hdc/astronomiamaya.htm
http://www.uvmnet.edu/investigacion/episteme/numero10-07/reportes/a_SagradaCeiba.asp 
http://www.mayasautenticos.com/maya_cosmology.htm
http://oncetv-ipn.net/sacbe/mundo/el_cosmos_maya/.
http://xochipilli.wordpress.com/2011/04/19/la-cuenta-larga-y-el-arbol-sagrado-de-la-cosmovision-maya-la-astronomia-galactica-del-2012/
http://puri-aprendiendovida.blogspot.com.ar

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