CUERPO PLANETA UNIVERSO

Éter, el quinto elemento

éter

En la antigüedad griega, los científicos y los filósofos griegos creían que la naturaleza sólo contaba con cuatro elementos; tierra, agua, fuego y aire.
Se creía que los átomos eran los bloques de construcción de estos cuatro elementos del universo. Aristóteles añadió el quinto elemento éter y postuló que los planetas y las estrellas estaban hechos de este éter.
El filósofo griego Platón, en el 350 AC, describe estos cinco elementos y añadió que la materia está creada a partir de los cinco sólidos platónicos que él describió en su libro Timeo.
Él comparó el tetraedro con el elemento fuego, el cubo con la tierra, el icosaedro con el agua, el octaedro con el aire y el dodecaedro con el éter, la materia de los planetas y las estrellas.

Sólidos platónicos

Ahora sabemos por supuesto que hay muchos más elementos en la naturaleza que los conocidos en la antigüedad griega. Sin embargo, es un hecho bien conocido que los sólidos platónicos juegan un papel en la química como las estructuras internas de organización de las moléculas en muchos materiales. Por ejemplo, los sólidos platónicos se muestran en la organización de las moléculas de los cristales naturales.
Aquí vamos a presentar una nueva teoría acerca de la materia de que está de acuerdo con Platón en que los átomos se construyen a partir de los sólidos platónicos.
Algunos científicos creen ahora que el éter es una energía sutil que fluye a través de todas las cosas materiales como algún líquido, creando de él, el mundo material. Los sólidos platónicos se cree que son las estructuras internas geométricas del átomo. Esa es la razón por la cual la geometría sagrada es tan importante en esta nueva teoría del éter.
En el siglo 19, el éter luminoso fue bien aceptado por la ciencia! Era el medio a través del cual se suponía que la onda electromagnética se propagaba. En aquellos días, los físicos creían que la materia y el éter eran dos cosas separadas.
El éter se desempeñó como el medio portador de las energías radiantes como la luz y se creía que transmitía campos de fuerza entre los objetos materiales en el universo tal como la gravedad.
James Clerk Maxwell, el fundador de la electrodinámica y sus contemporáneos no tenían ninguna duda de que existía el éter.
Sin embargo en 1887 Albert Michelson y Edward Morley realizaron un experimento para probar la existencia del éter.
En ese tiempo se pensaba que la luz era una onda de compresión que se propagaba como una onda longitudinal a través del éter inmóvil y fijo, al igual que las ondas de sonido a través del aire. Mientras que la Tierra misma está girando, la Tierra debía tener un movimiento relativo con respecto al éter inmóvil.
Ellos razonaron que cuando la velocidad de la luz es medida en la superficie de la Tierra, debería dar diferentes resultados cuando se mide en sentido horario o antihorario con respecto a la rotación de la Tierra alrededor de su eje. Sin embargo, el experimento de Michelson Morley demostró que la velocidad de la luz tenía el mismo valor constante sin importar en qué dirección se medía la velocidad de la luz.
A partir de este experimento se concluyó que no existía el éter.
La física ha abandonado la teoría del éter desde entonces. Sin embargo hoy en día los científicos creen que los resultados del experimento de Michelson-Morley han sido malinterpretados.
Así que ahora, después de cien años, el éter está de vuelta en la física. En la nueva física emergente, las partículas de Newton y la mecánica cuántica de dualidad partícula/onda se abandona. En la nueva física del éter sólo hay ondas!
El éter es el medio de las ondas electromagnéticas, y se supone que el éter es un medio similar a un fluido inmaterial, una sustancia sutil de energía que impregna todo el universo. Es un hecho bien conocido que las ondas necesitan un medio en el cual ondearse: sin un medio, lo siento, no puede haber ondas. El sonido requiere aire. Para las ondas de agua, es el agua que ondea.
Pero por alguna razón inexplicable, desde que el experimento Michaelson-Morley supuestamente refutó la existencia del éter, la física aceptó el hecho de que las ondas electromagnéticas pueden viajar a través del espacio vacío sin ningún medio en absoluto.
Qué absurdo, si no hay un medio, entonces, ¿qué es lo que ondea? ¿Cómo se propaga la luz como un fenómeno de onda si no hay nada en qué propagarse?
La física aceptó que la luz puede viajar a través de la nada absoluta sólo porque el experimento de Michelson-Morley no había podido probar la existencia del éter.
Una premisa sorprendente que la física del éter revivió es que no hay dualismo, no hay distinción entre una cosa material y una cosa inmaterial; todo es energía, ya que la energía es todo lo que hay. La materia no es una propiedad fundamental del universo; es la forma, no la sustancia la que da forma a la materia.

éter
Ahora por fin podemos tomar fórmula famosa E = m x c² de Einstein, un paso más allá, ¡y realmente empezamos a comprender lo que esta fórmula implicaba![/mks_highlight]

No es que la energía y la materia puedan ser intercambiadas; no, ¡materia = energía, y punto! En este sentido la materia es una ilusión de solidez y separación.
Las tradiciones espirituales orientales siempre han afirmado que nuestro mundo es maya, ilusorio.
Lo que querían decir con esto es que no existe la separación; sólo existe la unidad en el nivel fundamental de la existencia, la unidad de Brahman. ¡Ahora podemos ver la sabiduría oriental corroborada por la ciencia moderna!

Así es como la física del éter se describe mejor:

Nuestro universo es multidimensional y está hecho de una sustancia, y sólo de una única sustancia! Esta sustancia se llama éter y es una energía similar a un fluido de vibración que impregna el vacío físico.

La materia como la conocemos, se crea momento a momento como una onda estacionaria, un vórtice en el vacío físico. Es el centro condensado de estos vórtices que crea la ilusión de una partícula separada.

Toda materia en el universo está interconectada, ya que los campos de partículas se extienden hasta los rincones más lejanos del universo.
¿EXISTE UNA RED INVISIBLE QUE UNE TODAS LAS COSAS DEL UNIVERSO? UNA RED ENERGÉTICA COMPUESTA DE LA SUSTANCIA ORIGINAL MULTIPLICADA SIN PERDER SU UNIDAD, EN EL TELAR, PARECE PERMEAR TODO EL UNIVERSO.

La postulación de un medio universal que no sólo permite la transmisión y el flujo de las fuerzas físicas sino que integra y da cohesión todos los sucesos del cosmos –o una especie de telar sobre el cual se desarrolla la trama infinita de la existencia– es una de esas nociones o ideas que reaparecen a lo largo de la historia. Los filósofos presocráticos buscaron un elemento ubicuo que constituye todas las cosas; estos legendarios sabios, no sin una profusa gota de místicos, nominaron a uno de los 4 elementos como base de todos los demás, pero fue Anaximandro quien concluyó que debía de haber un principio original indefinido del cual se desdoblan los demás. El arche (el origen) se convierte en el apeiron, precursor del éter. El apeiron es aquello que abraza los opuestos y dirige el movimiento de las cosas, más que permea el espacio, es el espacio que permea todo lo que existe. Los griegos también nos legaron conceptos relacionados como el pleroma, gnósticamente entendido como el pensamiento de Dios, pero un pensamiento que imbuye el universo –un universo hecho de mente. “Es tanto nada como todo”, dijo Carl Jung sobre el pleroma: plenitud que es vacío infinito. Tenemos también el pneuma, palabra que significa aliento o aire y que fue usada por Anaximandro para designar el elemento original o la mónada, pero que también es representativo del alma o espíritu y como tal ligado al concepto védico de akasha, palabra en sánscrito equivalente a éter.

éter
Según Madam Blavatsky akasha es el componente principal del anima mundi. El alma y la conciencia tienen una estrecha relación con la memoria: los registros akáshicos son considerados como una biblioteca universal, pero en vez de ser una estructura gigantesca que contiene en innumerables volúmenes los registros de todo lo sucedido en el universo, akasha es una molécula (que es todas las moléculas) que contiene toda la memoria cósmica. Una mónada, una partícula de éter en la que existen todas las estrellas y todo los actos de todos los seres dentro de ellas. Se dice que akasha es el espíritu del universo y el éter es el cuerpo –sin dejar de ser solo uno.
También en la India nos encontramos con el concepto de prana, similar al pneuma en tanto a aliento espiritual, pero con una clara connotación de energía vital. El prana también se relaciona con el pleroma: prana significa “llenar” y pleroma significa lo pleno, lo lleno. Esta sustancia es la que se distribuye por el vacío y espiritualiza la materia. El prana, es como una especie de aire más sutil que energetiza a los seres vivos; se dice que es el verdadero alimento y sustento de la vida. Tal que supuestamente algunas personas pueden vivir solamente de prana, especialmente del prana del Sol. Algunas personas dicen poder ver esta sustancia y la describen como una red de partículas luminosas en movimiento formando una estructura dinámica que interpenetra toda la materia. Acaso como un hiperespacio constelado microcósmicamente.
Este concepto de una sustancia primordial, que acallaría en el concepto moderno de la física del éter como medio en el que se transmite la luz (luego descartado por Einstein), ha sido integrado como una red sutil que vincula todas las cosas. Una red metafísica que tiene su manifestación física. “Según Parménides el propio ser está rodeado por los ‘vínculos de cuerda’ de la poderosa Ananké [la necesidad]. Y en la visión platónica aparece una inmensa luz ‘ligada al cielo como los cañamos que fajan las quillas de las trirremes, abarcando así su completa circunferencia'”, escribe Roberto Calasso. Ananque puede observarse, al igual que la red de energía pránica, como un vínculo “que ciñe circularmente el mundo, está cubierto por una faja coloreada, que podemos ver en el cielo como una Vía Láctea, o también en perfecta miniatura, en el cuerpo de Afrodita[…]”, esta urdimbre que ciñe al mundo es también el amor, las joyas moleculares de la diosa. Afrodita viste un “cinturón recamado donde residen todos los encantos: allí esta la ternura, el deseo, las palabras susurrantes, la seducción […]”.
Como Afrodita, el dios Indra también tenía una prenda circular que contiene todas las cosas del universo. Francis Harold Cook, en su libro Hua-Yen Buddhism: The Jewel Net of Indra, describe su collar de perlas:
Lejos en la mansión celestial del gran dios Indra hay una fabulosa red que ha sido colgada por un astuto artífice, de tal manera que se extiende infinitamente en todas direcciones. En sintonía con los gustos extravagantes de las deidades, el artífice ha colgado una joya resplandeciente en cada “ojo” de la red, y como la red es en sí misma infinita en dimensión, las joyas son infinitas en número. Ahí cuelgan las joyas brillando como estrellas de primera magnitud, una suprema visión que sostener. Si seleccionamos arbitrariamente una de estas joyas para inspeccionar y la analizamos de cerca, descubriremos que en su superficie azogada se reflejan todas las demás joyas de la red, infinitas en número. No solo eso, sino que cada una de las joyas reflejadas en esta joya también está reflejando todas las otras joyas, así que hay un número infinito de procesos de reflejo ocurriendo.
Atisbamos aquí una sofisticada e iluminada metáfora de esta red que se constituye a partir de la sustancia primordial, que es el vínculo de la unidad en lo múltiple –y que es el registro y la comunicación entre todo lo que existe, como una oficina móvil cósmica del tamaño de uno de esos alfileres en cuya cabeza bailan los ángeles. O el polvo donde residen innumerables budas. O el polvo de Quevedo, el polvo enamorado que sigue flotando en el espacio más allá de la muerte con la memoria del espíritu. O el polvo de la palomilla dorada de la eternidad de Carlos Castaneda.
Dice Erik Davis en su texto Diamond Shards of the Matrix:
El alma teje la red de Indra… Los ngHolos enfatizan que el ser y el mundo están siendo constantemente producidos, que el cosmos es tanto vacío como red. La alusión aquí es al mito hindú de la red de Indra, que los ngHolo’s fusionaron con la imagen del universo como fue imaginada en el Avatamaska Sutra: una monadología infinitamente interrelacionada y anidada en la que la singularidad refleja y encarna una totalidad ilimitada.
Esta red quizás no sea invisible. Por momentos podemos ver el rutilante collar de la divinidad entrelazarse con nuestros cuerpos o con los fenómenos que se sintonizan a nuestro alrededor. Esta es la desnudez del espacio, el desvelo del esplendor. Una red de la cual el internet es sólo una perla. Una red que nos mantendrá inevitablemente unidos con todas las cosas hasta el fin del universo que es inevitablemente también el principio.

Fuente:
pijamasurf.com
bibliotecapleyades.net

psic0nautas.com

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