“Ki” , la Energía Humana Vital

Este concepto (KÍ) es de origen Chino-Japonés, estos pueblos, cuyos lazos de intercomunicación forman una sutil energía a la que dan el nombre de KÍ
(Energía vital).

KÍ en japonés significa: corazón, aliento, soplo, temperamento etc., pero en general se refiere al fluido vital o energía que emana de la fuente universal de la vida a todo lo que existe.

El significado simbólico que atribuye a este ideograma se refiere a la “energía inicial manifestada”, ya sea de origen espiritual o material.

El KÍ es una energía dinámica, constante y universal, se encuentra en todas partes con constante flujo, animando todo lo existente y manifestándose de diferentes maneras.
Se dice que todos los hombres, incluso el más débil posee un KÍ, es decir, una fuerza interna muy grande que le es dada con la vida. Este KÍ es constante, tiene siempre el mismo valor, no disminuye ni aumenta y es el lazo de intercambio con el entorno y el universo. Pero la persona puede no estar en condiciones óptimas para recibirlo plenamente.

Según la física moderna, todo cuanto existe en el universo, incluido el hombre, esta constituido de una misma sustancia o energía, que se manifiesta de muchas maneras e innumerables grados de concentración.

Cuando los órganos de captación y asimilación del hombre están bien dispuestos para ello, la cantidad de energía que puede recibir es inagotable, mediante un flujo constante e ininterrumpido, de tal modo que percibir correctamente el KÍ, se traduce en una sensación permanente de energía, resistencia, decisión, etc..

Está recepción depende de gran manera de la actitud y el estado de ánimo.
Los seres vivos absorben el KÍ mediante la respiración, el KÍ de la tierra mediante los alimentos.

También el pensamiento y la consciencia el pensamiento y la consciencia están animados por el KÍ, hasta el punto de hacerles crear un campo vibratorio de energía que afectará al estado físico del cuerpo.

Para captar esta energía y sintonizarla se necesitan estos requisitos:

1- Tomar conciencia del centro de gravedad concentrándose en el Hara.
2- Respirar lenta y profundamente visualizando fluir la energía por todo el cuerpo.
3- Mantener una postura corporal correcta (vertical).

Está energía no desaparece, ni se disipa, ni se almacena, sólo se transforma, se transmite (fluye) y puede canalizarse mediante la visualización mental.

Fuente: http://www.concienciadeser.es

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