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Los 6 tipos de madres tóxicas. ¿Cómo lidiar con ellas?

Vale destacar que cada caso es diferente, determinada madre tóxica puede actuar puramente de una forma, o puede ser una amalgama de todos los comportamientos o tipos que mencionaremos.

Básicamente las madres tóxicas se dividen en dos grupos mayoritarios: Absorbentes y Negligentes

  • Madre Absorbente: Es aquella que ve su hija como una extensión de si misma. Suele ser dominante y controladora; no acepta las saludables expresiones de individualidad infantil; quiere que su hija sea como ella, llegando a enojarse y castigarla arbitrariamente si muestra intereses u opiniones diferentes a las suyas. Preocupada excesivamente por sus hijos; da una imagen de entrega y amor totales; son las madres que proveen de un techo, alimentos, vestimenta y educación, pero tras puertas cerradas, no tienen ni una pizca de empatía por sus hijos. No les importa lo que su hija sienta o piense, todo gira en torno a sus propios deseos y su propia imagen social.

Estas hijas suelen crecer con un gran sentimiento de culpa y vacío, así como también dolor y resentimiento.

Las madres absorbentes suelen subdividirse a su vez en:

A. Narcisa antagónica: quiere ser siempre el centro de atención; su necesidad de ser admirada por todos hace que vea a su hija como una rival; compite contra su hija. Suele ser crítica y dura, lastimando su estima y confianza; es capaz de sabotear los logros de su hija, con tal de no ser opacada por esta. Particularmente este ataque se hace más férreo durante los años de adolescencia. Las víctimas de este tipo de madre viven una gran confusión, desean desesperadamente el amor nutritivo e incondicional de una madre, pero mientras más se esfuerzan por ser merecedoras, sólo encuentran resentimiento materno. Las madres típicas suelen alegrarse cuando sus hijas las superan en belleza e inteligencia, no siendo este el caso de una madre narcisa. El mensaje que estas hijas reciben es bastante confuso: “Triunfa en lo que haces porque eres mi hija, pero no brilles demasiado porque me opacas”.

B. Controladora: Es una mujer que no se siente realizada en otros aspectos de su vida e intenta (erróneamente) de llenar sus vacíos existenciales a través de la vida de su hija; no tolera la independencia saludable de su hija, no respeta limites; usa la culpa y la triangulación para lograr sus objetivos. Se encargará de elegirle la vestimenta, amistades, pasatiempos y carrera, sin tomar en cuenta los verdaderos sentimientos y deseos de la hija en cuestión; todo estará dirigido a hacerla quedar como una madre grandiosa. El devastador efecto en las hijas, es que al llegar a la edad adulta suelen ser indecisas, porque el desarrollo normal de la identidad les fue tronchado por una madre que ahogó su voz; tienden a elegir parejas que repliquen el control total en sus vidas.

C. Narcisa de portada: Suele verse como la típica madre de portada de revista, sin un solo cabello fuera de su sitio. Tienen casas hermosas, el esposo perfecto, son reconocidas como buenas madres por la mayoría de las personas; es la madre que muestra una cara de amor incondicional ante la sociedad pero que secretamente le importa poco o nada el bienestar de la hija en cuestión. Su lema parece ser: “no importa lo que pase en esta casa mientras los vecinos no se enteren”. Mi propia experiencia con este tipo de madre es este recuerdo tan doloroso de mi infancia: cuando yo tenía 10 años durante una hospitalización, se reportó en una analítica de sangre que tenía un poco de anemia…mi madre, en lugar de mostrarse preocupada por mi salud y querer buscar solución al problema, comenzó a regañarme por la tremenda vergüenza que le estaba haciendo pasar delante de los médicos y enfermeras, ya que (según ella) ellos iban a pensar que ella no me alimentaba debidamente…para ella lo más importante era que yo no la hiciese quedar como una madre poco abnegada, y lo peor de todo, es que ciertamente ella nunca se enteraba si yo había desayunado o no, aunque en la casa siempre habían muchas cosas de comer.

D. La crónicamente enferma: Utiliza las enfermedades y padecimientos (reales o fingidos) para convertirse en el centro de atención y para manipular la hija a su antojo, creándole sentimientos de culpa. Su actitud suele ser victimista y fatalista, frecuentemente recurre al: “ vas a provocarme un infarto si haces esto o aquello”. Estas hijas han dejado de estudiar o han renunciado al trabajo de sus sueños; han roto relaciones amorosas para evitarle un colapso nervioso a sus madres.

2. Madre Negligente:

Tal como su nombre lo infiere, son aquellas madres que no se ocupan de las necesidades básicas de sus hijas, o suelen ignorarlas y/o invalidarlas como seres humanos. Muchas de ellas llegan a ser denunciadas ante los servicios sociales, puesto que no proveen de alimentos y sus hogares están en condiciones poco higiénicas; aunque también las hay negligentes que suelen pasar desapercibidas, puesto que sus hijas son desatendidas emocional y afectivamente. Se subdividen a su vez en:

A. La adicta: ya sea al alcohol o a las drogas, esta madre descuidará a sus hijos. En su libro “Will I ever be good enough?” Karyl McBride hace referencia a esto afirmando que el padre o madre que tenga problemas de adicción siempre parecerán narcisistas, porque la adicción es mas fuerte que cualquier otra cosa. A veces cuando un maltratador esta sobrio, la conducta narcisista desaparece.

B. La madre débil y dependiente: Frecuente envueltas en depresión o adicción, son aquellas que terminan haciendo una reversión de roles en la familia, haciendo que sus hijas se ocupen de ellas, y muchas veces, del resto de la familia. Estas hijas terminan tan embebidas en el mundo de los problemas de los adultos, siendo cuidadoras, consejeras y proveedoras de sus madres; se les exige una madurez a destiempo, lo que hace de estas niñas futuras adultas codependientes. Estas hijas sienten un profundo dolor porque no les permitieron vivir su niñez y adolescencia…literalmente tuvieron que crecer muy rápido.

En todo caso, es raro encontrar un caso típico, generalmente las madres tóxicas pueden englobar todos los subtipos al unísono; o bien, pueden ser absorbentes en determinado período de la vida de sus hijos y negligentes en otros; igualmente las hay negligentes con uno o varios de los hijos y absorbentes con otros; cada caso es muy particular y no hay reglas escritas. Lo importante es que estos patrones de conducta tóxica no sigan transmitiéndose a las siguientes generaciones. Es muy importante, que reconozcamos cuál es el subtipo predominante, información de vital importancia para determinar las áreas en las que debemos trabajar en superar.

Cómo tratar con una madre tóxica

Ya sabemos todos que las madres no son perfectas y que en su papel lo hacen lo mejor que pueden o saben. Por eso si tu madre es tóxica tienes que en primer lugar aceptar esta situación para después aprender a relacionarte con ella desde comportamientos y actitudes saludables o más saludables para ambos.

El problema fundamental derivado de tener una madre tóxica es que tendemos a relacionarnos con ella siendo su reflejo, es decir, respondiendola con sus mismos patrones de conducta.

La relación entonces se vuelve reactiva, es decir, respondemos a la defensiva en muchas ocasiones y en otras pasamos directamente al ataque.

Para sanar un vínculo tóxico alguien tiene que dejar de responder reactivamente y esto pasa por no responder a los juegos de abuso o manipulación.

Entonces el trabajo inicial consiste en detectar estos juegos de manipulación para empezar actuar (y no reaccionar) dando respuestas que nos hagan sentir mejor con nosotros mismos.

El objetivo es hacer algo que rompa ese toma y daqua tan pernicioso que se establece en cualquier vínculo tóxico o corrompido. Sí rompemos esta cadena de estimulo-respuesta tendremos mucho ganado y si esto lo hacemos de forma continuada en el tiempo podremos salir del vínculo tóxico.

Salir de un vínculo tóxico requiere de unas herramientas y de un trabajo continuado en el tiempo, a priori no es tarea fácil pero se puede conseguir, sobre todo si existe un fuerte deseo de sentirnos mucho más libres y menos condicionados por esquemas heredados.

Tipos de madres tóxicas por W. Jimenez
http://www.amordistorsionado.com

Cómo tratar con una madre tóxica, por Virginia de la Iglesia
http://www.psicologiayconsciencia.com

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