AMOR MENTE

Los celos NO demuestran el AMOR ¿Se pueden curar?

Los celos son una respuesta emocional humana presente en prácticamente todas las culturas y sociedades. Se presentan como respuesta ante el miedo a perder algo que creemos que nos pertenece y que apreciamos mucho.

Así pues no sólo se dan los celos en la pareja, se pueden dar también entre familiares, entre amigos, entre compañeros de trabajo, etc.

Pero los celos que más han llenado canciones, libros, historias, mitos y páginas de sucesos de numerosos diarios y revistas, son los celos hacia la pareja.

La idea errónea de que nuestra pareja nos pertenece

El ser humano es posesivo por naturaleza. Intentamos apropiarnos de lo que nos rodea, quedárnoslo para nosotros y disfrutarlo como y cuando nos apetezca.

Pero en una relación de pareja no sólo cuenta lo que uno quiere o desea, debería contar lo que ambos necesitan y, sobretodo la confianza mutua. Es decir, para que la pareja funcione bien es necesario un equilibrio entre lo que ambos quieren, por lo tanto, no debería pensar en mi pareja como una pertenencia de la que puedo disfrutar cuando me apetezca, sino como en una persona que está conmigo de forma libre y voluntaria y que, por lo tanto, tiene su propia vida, sus propias necesidades y sus propios objetivos vitales.

Son muchas las personas que piensan que su pareja les pertenece, que tienen derechos sobre ellos o ellas. Cuando esto sucede, la idea de perder a la pareja, de que el vínculo se vea afectado o de que haya un competidor fuera de la relación, aparecen los celos.

La persona celosa siente un profundo dolor ante la perspectiva de perder su pertenencia más preciada y actuará en consecuencia, intentando llevar a cabo cualquier tipo de acción que piense que puede mantener a su pareja atada a su lado.

“A veces, una excesiva preocupación suele implicar una necesidad de control que estaría más relacionada con la posesión que con el amor”. V. de Miguel

De repente los celos

Muchas personas relatan que no sabían que eran celosas hasta que encontraron “al amor de su vida”. Dicho de otra manera, estas personas aseguran que en las relaciones anteriores no habían tenido ningún tipo de problema de celos, pero que cuando conocieron a una persona de la que realmente se enamoraron, empezaron a sentir esa sensación de desconfianza y malestar.

Pueden ser personas aparentemente muy seguras de sí mismas, de cualquier estrato social y con cualquier tipo de educación. De repente sienten que aquella persona con la que están es suya y no la quieren perder.

Esto podría parecer una declaración de amor en toda regla: “te quiero tanto que me da pánico perderte”. Es lo que nos han vendido películas, libros y canciones. Y es cierto, esta declaración puede parecer muy romántica y, en realidad, es bonita si no va más allá. El problema aparece cuando, abanderada por esta declaración, la persona empieza a ejercer un control desmesurado sobre su pareja, con la excusa de que no quiere perderla.

De vez en cuando es normal sentir pequeños celos, si nuestra pareja se arregla mucho para ir a una fiesta a la que no nos han invitado, o si se va de viaje con algún amigo o amiga, pero estos celos no deberían dar lugar a discusiones ni deberían ser usados como arma arrojadiza más adelante. Esto serían los celos que podríamos denominar “normales”.

Cuando los celos son patológicos

Pero lo que podría haber empezado como una declaración de amor puede mutar hasta convertirse en una verdadera patología extremadamente autodestructiva.

Las personas celosas hasta el extremo -en algunas áreas de la psicología se denomina celotipia a este trastorno- viven constantemente intranquilos e infelices. Los miedos y las sospechas de que la otra persona les está engañando provocan un aumento de la ansiedad que afecta a todos los niveles.

Una vez que los celos han alcanzado este nivel de irrealidad y de dominio de la persona celosa, todas sus conductas empezarán a dirigirse al objetivo de rebajar los niveles de ansiedad que le provoca el hecho de pensar que su pareja le está siendo infiel. De esta manera, empezará una espiral obsesiva de control: control de los amigos de la pareja, control de las comunicaciones, control del aspecto físico, etc. Aunque este control pueda tranquilizar ligeramente a la persona celosa, la pareja suele verse gravemente afectada, ya que se está alterando uno de los cimientos principales sobre el cual descansa la relación: la confianza mutua.

Por otro lado, cuando la pareja se siente controlada y siente que está perdiendo su libertad, tiene dos opciones: intentar parar los pies a la persona celosa o bien intentar recuperar su libertad mintiendo. Aunque parezca mentira la segunda opción es bastante frecuente y, por supuesto, no lleva a nada bueno, ya que a menudo la persona celosa descubre alguna de las mentiras de su pareja y esto no hace más que aumentar la desconfianza y darle argumentos que apoyan su teoría de la infidelidad y, por lo tanto, se hace necesario aumentar el control.

¿Hasta cuándo debo aguantar los celos de mi pareja?

Los celos, como hemos visto hasta ahora, suelen sufrir una escalada progresiva en la relación, cuanto más lo dejes pasar, más se alimentan y más difícil será controlarlos en un futuro.

En general, la consigna es que, si tu pareja es celosa pero puedes mantener tu libertad y autonomía, son unos celos con los que la pareja puede convivir, aunque si crees que puede iniciarse una escalada, la recomendación es que pongas remedio. En el momento en el que sientas que tienes que dejar de hacer cosas que hacías (salir con tus amigos, ver a tus familiares, trabajar…) por evitar que tu pareja se enfade o te monte “una escenita” deberías plantearte las cosas.

Las parejas en las que un miembro tiene celos patológicos suelen ser parejas con pocas interacciones sociales, y si las tienen, siempre son por parte de la persona celosa. Suelen discutir por cualquier motivo ya que cualquier gesto, mirada o movimiento que haga la persona celada puede ser motivo de un ataque de celos por parte de la persona celosa.

La escalada de celos, como decía, va en aumento y lo que puede ser en un principio una petición simple como “preferiría que te quedaras en casa conmigo en vez de salir con tus amigos”, puede acabar derivando en un control de la vida: confiscación de teléfono, intrusión en los whatsapp o e-mails, insultos o acusaciones debidos a infidelidades que nunca existieron e, incluso, puede acabar derivando en violencia física.

Si has llegado a este punto, sobretodo si existe violencia física, es importante que pidas ayuda. En España puedes pedir ayuda llamando al 016, ellos te asesorarán y te ayudarán a superar esta situación de forma gratuita. Recuerda que el maltrato no es sólo que te peguen o te insulten, coartar tu libertad y “encerrarte en casa” puede ser también considerado un maltrato psicológico.

Señales que deberían ponerte en guardia:

  • Tu pareja controla tus movimientos: llamadas continuas para saber dónde o con quién estás, por ejemplo.
  • Tu pareja critica tu forma de vestir o tus gustos personales intentando que los cambies.
  • Tu pareja te pide continuamente tiempo para estar los dos solos, aún cuando prácticamente no hacéis otra cosa.
  • Tu pareja te espía mientras escribes e-mails o whatsapps o encuentra cualquier pretexto para leerlos.
  • Tu pareja se siente intranquila cuando vas al trabajo y hace comentarios sobre la posibilidad de que haya alguna motivación de tipo personal para ir cada día (tiene celos de tus compañeros o jefes).
  • Tu pareja te hace un interrogatorio cada vez que vuelves a casa, aunque no hayas pasado más de 5 minutos fuera.

Si te sientes identificado con estas señales, deberías empezar a pensar en poner en manos de un especialista la situación. Quizás ahora no sea tan extrema pero esté empezando a afectar la convivencia de pareja. La recomendación es acudir a un terapeuta especializado en temas de pareja para que pueda ayudar a la persona celosa a lidiar con sus sentimientos y a la persona celada a superar la crisis de pareja provocada por los celos.

¿Se pueden prevenir o curar los celos?

Cuando los celos han llegado a un estado patológico el tratamiento es difícil y laborioso, pero hay posibilidades. El problema de los celos patológicos es que, cuando se busca una curación para ellos, la relación de pareja suele estar tan afectada que recuperar la confianza y la harmonía será un proceso arduo.

En todo caso, los celos sí se pueden prevenir, incluso podemos apoyarnos para ello en un terapeuta de pareja. Si has identificado conductas celosas en ti mismo o en tu pareja, pero la situación todavía no ha llegado a ser insoportable, deberíais acudir a un especialista que pueda redirigir la relación y los sentimientos y evitar, de esta manera, que los celos se vuelvan patológicos. Sobretodo, no dejéis pasar el tema, es importante que comuniquéis lo que pensáis y trabajéis conjuntamente para encontrar la solución.

El tratamiento tiene mucho que ver con el restablecimiento de la confianza en la relación y con el trabajo en la seguridad en uno mismo, tanto de la persona celosa como de la persona celada. Se debe trabajar para que, de nuevo, cada uno de los miembros de la pareja tenga su propio espacio de crecimiento personal e individual, además del de crecimiento común.

Con una buena educación en valores como tolerancia y respeto, o en la comprensión y reconocimiento de los derechos de los demás, también se pueden evitar las reacciones de celos desmesuradas.

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