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Esos pequeños detalles, que a uno lo hacen feliz

Me considero una persona feliz con la vida que llevo, sobre todo porque tengo dentro de ella a ese gran grupo de personas que me cuida constantemente con su empatía diaria y su cariño incondicional. Ellos y sus pequeños detalles cotidianos son los que marcan la diferencia, aquellos que permanecen invisibles a los ojos pero que brillan con luz propia.

“Los grandes corazones se contentan con pequeños detalles”

-Hernan Sabio-

Desde que comprendí que las cosas que parecen más extraordinarias no son tan valiosas como aquellos otros granitos de arena que me regalan las personas especiales, me tomo el día a día desde otro punto de pista y cultivo recuerdos más ricos para el futuro.

Porque ya se sabe, a la hora de recordar, recordamos mejor los detalles que han tenido con nosotros y que han nacido desde el interior bondadoso de los demás: su esencia y su virtud radica en encontrar la manera de proporcionar emociones que se han quedado en nuestros corazones para siempre.

El poder de los detalles

Un mínimo detalle es capaz de llevarnos a lo más álgido del éxito o al fracaso más angustioso, ya que se encuentran difuminados entre millones de intenciones. Un ejemplo puede darse cuando llevas meses trabajando en un proyecto y un pequeño traspiés lo tira por la borda o cuando dos personas muy aptas se disputan un puesto de trabajo y finalmente solo una lo consigue por un pequeño matiz.

Eso que en realidad son pequeñas minucias es tan importante en los propósitos diarios que nos pongamos como en el contacto que tenemos con los que nos rodean. Tal es el caso de un acto sencillo de agradecimiento o un abrazo que ha llegado justo a tiempo,  ya que nos hará sentir queridos y cercanos.

Por eso los pequeños detalles tienen tanto poder, pues su peculiaridad les permite revertir situaciones, inundar almas de energía positiva o negativa, sacar sonrisas de las caras más tristes o provocar un llanto, etc. Lo que está claro es que, para bien o para mal, los detalles marcan la diferencia y que, además, nos resultan tan interesantes porque cuando suceden lo hacen de forma espontánea y natural y esto no es otra cosa que la cara más honesta de la vida.

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Hay detalles que tienen magia

Cuando los detalles quieren llegar colmados de buenas noticias para nuestras emociones solo podemos esperarlos con las puertas abiertas para que nos inunden con toda su alegría. Estoy pensando en esas acciones que pueden parecerte sencillas y que son recibidas por otra persona como un gesto tan grande que nunca olvidará, ¿quién no lo ha vivido alguna vez? Esos detalles son magia porque nos llenan en dos direcciones: a quien los provoca y a quien acoge.

“He aprendido que la gente olvidará lo que dijiste,

también olvidará lo que hiciste,

pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir”

-Maya Angelou-

Dicen que los regalos más grandes que nos pueden otorgar son aquellos que se han formado con un conjunto de afectos, a través del cariño y el amor. Normalmente además, estos detalles mágicos provienen de personas que también son magia: porque empatizan,  miran por los demás, se solidarizan… Desde luego, la oportunidad de conocer a esta gente y sus detalles no podemos perderla.

Situaciones óptimas para que los detalles nazcan

Normalmente las pequeñas cosas pasan totalmente desapercibidas, pero en algunas circunstancias pueden serlo todo. Recogemos aquí algunas de las situaciones propicias para que un detalle lo sea:

  • En las relaciones de amistad, familia y pareja: si lo que queremos es ver como un lazo entre varias personas es cada vez más fuerte es necesario atender a ese día a día que lo engrandece y lo mantiene.
  • Eventos decisivos de nuestra vida: preparar una boda, sacarse el carnet del coche, realizar una entrevista de trabajo, etc. El éxito de nuestros eventos será proporcional a lo que hayamos cuidado del proceso, poco a poco, fijándonos en lo pequeñito.
  • Trabajo o estudio: tal y como habíamos comentado más arriba, mucha preparación para tu trabajo o para tus exámenes quedará, al final, supeditado a esos mínimos detalles que guíen su transcurso. Por ejemplo, aún habiendo estudiado mucho, una mala noticia antes de comenzar la prueba puede desmoronarte y no dejar que des el cien por cien en ella.

“Hay que fijarse en los detalles.

Ellos siembran nuestra vida de piedrecitas que nos guían”

Katherine Pancol

Fuente :  Cristina Medina Gomez
 lamenteesmaravillosa.com

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