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Los imposibles “Fósiles del futuro”. Hubo otros humanos hace millones de años

Fósiles de trilobites (animales prehistóricos). Foto: Daniel Schoenen

Era una noche calurosa y el hombre decidió tomar un paseo corto por la playa. A poco de empezar la caminata, sintió un débil crujido bajo uno de sus pies. Se detuvo e inspeccionó bajo la luz de la luna la planta del calzado que llevaba puesto, despegando al pobre animalito que acababa de aplastar. Despreocupado por el hecho, continuó con el refrescante andar costero, sin reparar en la huella que había inmortalizado el fin de aquella minúscula vida debajo del contorno de su zapato. Porque, después de todo, ¿qué tenía de extraño haber aplastado a un trilobite?

Hace aproximadamente 320 millones de años, los mares de la Tierra comenzaron a poblarse de pequeños seres lobulados, parientes de los arácnidos marinos tales como las langostas y cangrejos. Esta especie tuvo su apogeo y su decadencia en este mundo, llegando a extinguirse por completo hace 280 millones de años. Estamos hablando, claro, de los trilobites.

El ser humano, según la corriente científica aceptada por la mayoría, hizo su aparición como especie hace no más de 2 ó 3 millones de años. No obstante, el hombre tal como se lo conoce hoy, no sobrepasa en antigüedad los 10.000 años.

Antes de esto, se entiende que los hombres eran completamente primitivos, con el cuerpo cubierto de vellos y una dieta basada en carne cruda. Ni siquiera existían cosas básicas como hacer nudos para registrar hechos. Con estos datos en mano, podemos concluir que la historia recién narrada pertenece al género de la ciencia ficción. Un ser humano nunca podría haber aplastado a un ser extinto muchos millones de años atrás, y menos aún un ser humano con zapatos, símbolo inequívoco de civilización. Pero, para la intranquilidad de muchos estudiosos y la felicidad de algunos antievolucionistas, existe un registro que desafía a la historia, un fósil imposible.huella

El junio de 1968, el coleccionista aficionado William J. Meister encontró en Antelope Spring, estado de Utah, una roca de 5 centímetros de espesor, a cuyo golpe de martillo quedó expuesto el fósil de una huella de calzado humano. Una pisada con un condimento especial: un trilobite aplastado. Poco tardó la noticia en recorrer el mundo, y varios investigadores acudieron a Antelope Spring, encontrándose varias marcas más de calzado al estilo moderno en un estrato geológico correspondiente a eras extremadamente remotas. ¿Qué extraña broma parecía estar jugando la historia?

Hallazgos anteriores

En 1852, se realizó la dinamitación de una masa rocosa en Dorchester, Estados Unidos. Luego de la explosión, los obreros encontraron entre los restos de roca, un curioso artefacto metálico partido en dos. Grande fue la sorpresa cuando, al momento de la unión, el objeto reveló ser una vasija en forma de campana, de 16 centímetros de base y 11 de alto.

Los yacimientos parecen esconder varios objetos que desencajan con el entendimiento moderno del origen humano

El metal empleado parecía una forma de aleación que incluía plata. Lo curioso es que este artefacto, construido al parecer con un alto grado de tecnología, debió haber quedado atrapado en la roca en el momento en que esta se formase, cosa que, según la lógica moderna, sucedió varios millones de años atrás, cuando el humano aún no existía como tal.

No son pocos los hallazgos de esta categoría. Los yacimientos parecen esconder varios objetos que desencajan con el entendimiento moderno del origen humano.

Ocho años antes del hallazgo de la vasija, se descubrió un bloque de piedra de 60 centímetros de espesor en la cantera de Kingoodie, Escocia, que albergaba en su interior un perfecto martillo de hierro. La punta de esta herramienta sobresalía de la roca, mientras que los 2,5 centímetros correspondientes al extremo del mango se encontraban embutidos en esta. Se estima que tal bloque debió haberse formado hace la friolera de 60 millones de años.

En la década de 1880, en el estado de Colorado, un ranchero extrajo trozos de carbón a 45 metros de la boca de una veta y 90 metros por debajo de la superficie terrestre. Ya en su casa, dado a la tarea de fragmentar los trozos, se desprendió de uno de ellos un curioso dedal, fabricado en hierro. El objeto poseía las mismas muescas encontradas en un dedal moderno.

El hallazgo se difundió rápidamente en el pueblo como “el Dedal de Eva”, pero dado el estado de corrosión y la manipulación de los habitantes del pueblo, la pieza terminó por desintegrarse. Es conocido que el uso del dedal en la humanidad se remonta a milenios atrás, pero un detalle curioso es que el carbón en que se hallaba inserto el dedal de Eva se formó hace unos 70 millones de años, entre el cretácico y la era terciaria. Según las teorías modernas, los antecesores del ser humano en dicha época no eran siquiera monos, sino pequeños mamíferos de ojos saltones que se columpiaban en las ramas de los árboles.

…el carbón en que se hallaba inserto el dedal de Eva se formó hace unos 70 millones de años, entre el cretácico y la era terciaria. Según las teorías modernas, los antecesores del ser humano en dicha época no eran siquiera monos…

El “cubo de Salzburgo” es otro gran reto a la historia. Salió a la luz pública cuando un obrero de la fundición de hierro de Austria, en el año 1885, en su labor de partir trozos de carbón de Wolfsegg, descubrió un artefacto de hierro de forma más o menos cúbica. Según el escritor René Noorbergen, especializado en este tipo de casos, “Los cantos de este extraño objeto fueron, con anterioridad, perfectamente rectos y definidos; cuatro de sus lados eran planos, mientras que los dos lados restantes, situados uno enfrente del otro, eran convexos. A media altura tenía una ranura bastante profunda”.gurlt_cube

El análisis químico posterior determinó que el objeto no poseía cromo, níquel, ni cobalto, por lo que parecía una especie de hierro forjado. Esta composición descartaría la hipótesis de que el “cubo” es en realidad un meteorito, aunque el trozo de carbón que lo contenía no pudo ser recuperado para echar más luz sobre el tema.

Otro tesoro arqueológico que escondían los yacimientos carboníferos fue encontrado en 1891 por S. W. Culp, una mujer de Illinois, cuando accidentalmente, extrayendo el material negro, rompió un fragmento del que saltó una cadena de oro, fina como un hilo, albergada en una cavidad en forma de lazo.

Un caso aun más raro, publicado en 1831 por la publicación American Journal of Science, es el de un bloque de mármol extraído de una profundidad de 18 metros, cortado posteriormente en láminas. El mármol debió formarse millones de años en el pasado; sin embargo, uno de los cortes en la piedra mostró una incisión de 4 cm. por 1,5 cm., que eran muy similares a las letras “u” e “i” modernas. Por la regularidad de los símbolos, da la impresión de haber sido grabados por manos humanas. Un caso similar fue dado a conocer en el año 2002 en la provincia de Guizhou, China, al partirse una roca que posee, a simple vista, perfectos caracteres chinos, de naturaleza inexplicable. Esta roca es llamada “La piedra de las palabras ocultas”.

Fósiles contemporáneos

En 1976 se dio a conocer públicamente una cuchara encontrada en 1937, inserta en carbón blando de Pensylvania. El objeto habría sido hallado entre las cenizas de la combustión que consumió un trozo grande de carbón.

Pero, por si los objetos metálicos pudieran ser interpretados como caprichos de la naturaleza, en 1967 se descubrió en una mina de plata de Colorado (EE.UU.) nada menos que huesos humanos, acompañados de una punta de flecha de cobre de 10 centímetros de largo. Según las estimaciones generales, el yacimiento tendría millones de años más que la raza humana.

Debemos replantear seriamente las bases de la evolución

Mientras la genética y la biología nos presentan cada día nuevos estudios que pretenden validar el origen en común de todas las especies, surgen a la par nuevos fósiles que parecen más señales de un activo pasado futurista que de un largo proceso evolutivo. Estos hallazgos intensifican con el tiempo la brecha que existe entre las teorías convencionales y aquellas que proclaman un origen humano más remoto, extremadamente distinto o, simplemente, divino. Al final, la impresión es que la verdad sobre nuestros orígenes tendría que destruir de cuajo, al menos, una de ambas posturas.

El fósil tal vez más controvertido de los años recientes se descubrió en la India, por un geólogo de la Universidad Jadavpur de Calcuta. Una roca rojiza de 1.600 millones de años, encontrada en Madhya Pradesh de Chorhat, dejó atónito a los científicos que la inspeccionaron, ya que presentaba marcas similares al zigzagueo de un gusano. Los fósiles más viejos de este tipo que se conocen son de Namibia y China, lo cual se interpreta como que los animales multicelulares hicieron su aparición en la línea evolutiva hace aproximadamente 600 millones de años.

Si el hallazgo indio fuese bien interpretado, llevaría a replantear seriamente las bases de la evolución, dado que existe un gigantesco salto (400 o 500 millones de años) entre este fósil y los encontrados en Namibia y China. “Si uno ve organismos de una escala de un centímetro y luego no los vuelve a encontrar durante 400 millones de años, hay mucho que explicar“, opina al respecto el paleontólogo Andrew Knoll, de la Universidad de Harvard. Luego de que se encontraran nuevas marcas en rocas similares, muchos científicos incrédulos analizaron nuevamente la edad de las rocas.

Pero los análisis de cristales de circonio solo comprobaron lo imposible haciendo el asunto “todavía más excitante y más improbable“, según el paleontólogo Adolph Seilacher, de la Universidad de Yale. El académico cree que, según lo que se conoce, es imposible que se traten de huellas fósiles de animales. No obstante, agrega que “Al mismo tiempo, tengo que aceptar la evidencia. No he encontrado, ni oído de otra persona, otra explicación. ¿Hay alguna explicación no biológica para estas huellas?“

Existen multiplicidad de fósiles que representan un verdadero problema para las bases ya fundadas de la cultura y educación humanas. Una impresión de una perfecta mano humana (incluso con marca de uña) hallada en piedras calizas de Glen Rose, Texas, EE.UU., de 110 millones de años; un dedo petrificado (fósil identificado como DM93-083) de la Isla Axel Heiberg, de Canadá, de 100 millones de años, que reveló su estructura ósea en una radiografía; las célebres huellas gigantes de humano del Río Paluxy, en Texas, junto a las de un dinosaurio… la aparente solidez de nuestras teorías actuales tiembla cada vez que un fósil imposible sale a la luz del día. Actualmente no existen pruebas concretas que comprueben la descendencia del hombre a partir de otra especie de primates. Así como tampoco hay forma de refutar la existencia de civilizaciones anteriores a nuestra historia. Tal vez, nuestros libros de enseñanza deban ser reescritos en un futuro no muy lejano.

Por Leonardo Vintiñi

Fuente: http://www.lagranepoca.com

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