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El Poder de la mirada. Qué es el “mal de ojo” y cómo neutralizarlo

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Conozca cuáles son los orígenes del “mal de ojo” o “aojamiento”, la forma de reconocer si una persona lo padece, así como los mejores rituales y amuletos para defenderse e inmunizarse de las miradas maléficas.

Si últimamente te has rodeado de personas negativas, de alguien que te admira de forma superficial o que te mira con envidia, entonces es posible que sus energías e intenciones no sean buenas para ti. A veces es posible que al estar cerca de estas personas, o después de verlas, te sientas mal físicamente, o de alguna manera te sientas debilitado por su presencia. Esta persona puede albergar pensamientos negativos en tu contra y existen todo tipo de amuletos para la envidia que puedes usar para evitar sus efectos dañinos.

¿A QUÉ SE DENOMINA “MAL DE OJO”?

El mal de ojo es una creencia popular​ supersticiosa​ que está extendida en muchas civilizaciones, según la cual, una persona tiene la capacidad de producir daño, desgracias, enfermedades e incluso llegar a provocar la muerte a otra sólo con mirarla. Esta contraparte afectada se dice que “está ojeada, que le echaron mal de ojo, o el ojo encima”.

Durante la antigüedad se pensaba que las brujas eran las que lo usaban para hacer caer enfermas a sus víctimas, y que así perdieran el amor o llegaran a dejarlas en ruinas.

Desde una perspectiva mágica, el “mal de ojo” es un maleficio, un daño que una persona hace a otra. Ahora bien, dicho daño o maleficio puede ser voluntario o involuntario, así, hay personas que irradian malas vibraciones a otras, a quienes afectan a nivel psíquico y físico, sin que lo pretendan, simplemente, esa mala energía sale de ellos y afecta la buena energía de los otros. Por otra parte, el mal de ojo es un tipo de maleficio específico relacionado con el poder de la mirada, dado que, como su nombre lo indica, la mala energía que emite es enviada a distancia a través de los ojos, que son el medio por el que se transmite.

Puede decirse que la creencia en el mal de ojo es tan antigua como la civilización misma. Así, los primeros testimonios son de origen sumerio y babilonio (hoy Irak) y tienen unos 5000 años de antigüedad. Desde entonces hasta la actualidad, todas las culturas han creído en el poder de la mirada para transmitir malas vibraciones, enfermedades e, incluso, la muerte de animales y plantas.

Mal de ojo en Asia

Durante la lejana época del Antiguo Egipto se utilizó como protección el “Ojo de Horus”. Se conoce como nazar (en turco, boncuğu nazar o nazarlık), al talismán más frecuente en Turquía, que se encuentra en casas y vehículos, o son usados como adornos. También entre algunos israelitas es frecuente la jamsa o hamsa.

Conozca cuáles son los orígenes del "mal de ojo" o “aojamiento”, la forma de reconocer si una persona lo padece, así como los mejores rituales y amuletos para defenderse e inmunizarse de las miradas maléficas.

Hamsa o Jamsa

Mal de ojo en Europa

En Grecia también es frecuente el nazar también llamado ojo griego que representa a un ojo cuyo iris es predominantemente azulceleste, se usa desde la Antigüedad en collares o en komboloi y begleri etc. En Italia, sobre todo en el Mezzogiorno es frecuente el descendiente del itífalo llamado cornicello o cornetto portafortuna.

En España, en la región de Murcia , se usa como protección la cruz de Caravaca. En el País Vasco y Navarra, los antropólogos creen que se usaban amuletos de bronce y plata desde la edad del bronce.7​ En Álava, todavía se le cuelgan cencerros a las vacas, como residuo de los antiguos amuletos que hacían ruido para ahuyentar a los males que se creía que acechaban al valioso ganado.

El poder de la mirada

No por nada, desde la Antigüedad, se ha considerado  a los ojos como “el espejo del alma”, lo cual presupone considerarlos como la viva presencia física del espíritu en el cuerpo, sumado a su poder de contactar con otros ojos humanos y de comunicar con su mirada intenciones, sentimientos, así como sensaciones sutiles y complejas.

Para comprender este enorme poder, baste recordar la importancia de la comunicación visual entre madre e hijo, o las eternas miradas de los enamorados. Sólo hace falta una mirada para entenderse más allá del lenguaje. Es, por eso, que la creencia en el mal de ojo tiene profundas bases en las que asentarse. Y es verdad que hay miradas que sanan y otras que matan, porque asimismo es cierto -crea uno en ello o no- que el alma se escapa por los ojos, con o sin intención y que lo que ella transmite nos afecta.

SíNTOMAS, DAÑOS Y ENFERMEDADES

El poder del mal de ojo es enorme y se extiende a cosechas y animales, a personas y, también, a los hogares. Como hemos señalado, son innumerables los relatos de sus nefastas consecuencias.

Entre otras, éstas son algunas de ellas:

Cosechas y bienes: son muchos los campesinos que hablan del “aojamiento” de sus haciendas. Cuando esto pasa, pueden incendiarse los graneros o los campos, arruinarse las herramientas básicas de trabajo o llenarse de gusanos los frutos.

Animales: son también muchos los que cuentan cómo ante la mirada de un poderoso “aojeador”, un caballo cae derrumbado inexplicablemente al borde de un camino para no volver a recuperarse, afectado por una extraña debilidad que sólo culmina con su muerte, o cómo las vacas dejan de dar   leche.

Lugares y casas: cuando el mal de ojo ataca una casa lo hace con el poder total de cualquier otro maleficio y los efectos son variados: cosas que se rompen sin explicación lógica, aparatos que antes funcionaban y dejan de hacerlo, baja energía de los habitantes del hogar, ruidos inexplicables, etcétera.

“Alojamiento” de personas

En general, los síntomas comienzan siendo físicos y pueden culminar, bien en una enfermedad declarada que no acaba de mejorar o de sanar, o bien, en una grave debilidad general y en una diversidad de trastornos psíquicos, que pueden ir desde la falta de concentración hasta la locura. El mal de ojo resulta especialmente temible en el caso de los niños pequeños quienes, al ser más débiles, muestran mayor propensión a sufrir sus efectos.

Conozca cuáles son los orígenes del "mal de ojo" o “aojamiento”, la forma de reconocer si una persona lo padece, así como los mejores rituales y amuletos para defenderse e inmunizarse de las miradas maléficas.

La Higa

Los síntomas más habituales:

  • Disminución de la vitalidad.
  • Fatiga crónica y cansancio inexplicable.
  • Disminución de las defensas, enfermedades reiteradas.
  • Aparición repentina de diversos accidentes cotidianos.
  • Sucesión de desgracias, acontecimientos extraños sin explicación, cosas que salen mal sin razón alguna.
  • En los niños, es común observar: vómitos, nerviosismo, malestar generalizado, llanto, diarreas, tristeza, baja vitalidad y melancolía.

DIAGNÓSTICO: CÓMO RECONOCER A UN “AOJEADO”

La sabiduría popular ha recopilado diversas formas de detectar un “aojamiento”. Entre otras, éstas son las más comunes:

El brillo de la mirada:

Mirar al aojeado y observar si su mirada tiene  la vitalidad habitual. El brillo de la mirada es un índice inequívoco de buena salud general, (física, psíquica y espiritual). Por el contrario, una mirada apagada, sin vida, es señal inequívoca de debilidad y puede ser indicio de un aojamiento.

La rotura de un objeto protector:

Si la persona lleva un objeto protector consigo, talismán o amuleto, cruz, etc. y éste se rompe sin causa lógica, eso significa que ha recibido un maleficio por aojamiento y que la persona ha quedado a salvo de él, dado que el daño ha recaído en el objeto, que por eso se ha roto. En este caso, lo que hay que hacer es reemplazar inmediatamente el objeto protector por otro.

La prueba del aceite:

Es una de las más populares. Se procede de esta forma: hay que tomar una botella de aceite de oliva y hacer en ella tres cruces sobre un recipiente lleno de agua. Luego, se echa un poco de aceite en una copa pequeña y, con los dedos índice y medio, se hace una cruz sobre la propia frente o la del aojeado. Después, se introducen ambos dedos en la copa y se deja caer una gota de aceite sobre el recipiente de agua y, a continuación, una segunda gota.

Si el aceite se comporta de forma extraña, extendiéndose o hundiéndose, la persona en cuestión tiene mal de ojo. Si el aceite flota por encima del agua, de forma normal, no lo está.

MÉTODOS DE DEFENSA

Hay muchas formas de protegerse contra el mal de ojo. A continuación, un listado de las técnicas más reconocidas por su eficacia.

Conjuro del aojeador:

Si uno conoce a la persona que supuestamente nos ha aojeado, hay que convocarla para que deshaga el maleficio que ha hecho, siempre que haya sido de forma involuntaria. En caso contrario, habría que buscar a una persona especialmente reconocida por su bondad y poder espiritual positivo y pedirle que, poniendo su mano sobre la frente, diga de corazón: “Si otro te embrujó, desembrújote yo, si yo te embrujé, yo también te desembrujaré”.

Magia con hierbas:

Toda la magia blanca que utiliza hierbas naturales resulta positiva para curar el mal de ojo. Las hierbas se queman y, así, el poder del humo se usa para purificar personas, objetos y lugares.

Para hacerlo, prenda unos carbones y coloque las hierbas habituales que se usan contra daños (ruda, romero, albahaca, orégano, perejil). Una vez que el humo comience a fluir, vaya sacándolo con la mano hacia la persona en cuestión, haciendo tres veces la señal de la santa cruz. Si es una casa, haga la señal con el sahumador en la mano. Diga un padrenuestro y repita la operación tres veces.

Especial para hogares y negocios:

Echar sal en el suelo justo en la puerta de entrada, o en el exterior, es una de las maneras antiguas en que los europeos alejaban el mal de ojo. El hecho de que se componga de granos incontables se supone que crea confusión en la mente del mal simpatizante. ¡Afuera, afuera, envidia y daño!

MAS VALE PREVENIR QUE CURAR

Lo mejor es evitar el mal de ojo antes de que se produzca.

Amuletos protectores:

Todos los objetos sagrados sirven como amuletos contra el mal de ojo, siempre que la persona tenga verdadera fe en ellos. También, puede usar talismanes de otras culturas, diseñados para este fin: la Higa (mano en forma de puño), el “Ojo turco”.

El Ojo Turco

La Hamsa, o la mano de Fátima, es ampliamente utilizada como amuleto protector en el Medio Oriente y África del Norte; tiene la forma de la palma de la mano derecha, con un ojo puesto en su centro.

En la cultura judía, este símbolo tiene el mismo significado y se llama la mano de Miriam. Otro amuleto para el mal de ojo que los judios utilizaban era la forma de un pez. Al parecer, se dice en el Talmud que los peces son inmunes a los efectos deshidratantes del mal de ojo porque viven bajo el agua.

Sacos y bolsitas colgantes:

Lleve colgada de su cuello una bolsita protectora con: un diente de ajo, sal, un cuarzo blanco, tierra santa (de algún lugar sagrado importante), y monedas doradas.

Fuentes:

http://www.revistapredicciones.cl

https://es.wikipedia.org/wiki/Mal_de_ojo

https://hechizos-amarres.com

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