PSICOLOGÍA SEXUALIDAD

¿Por qué razones las mujeres pierden el deseo sexual?

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La falta de deseo crónico puede tener causas físicas o relacionadas con el estilo de vida. Pero también hay ocasiones en que se relacionan con alguna condición médica. Especialistas recomiendan visitar a un facultativo especializado.

Existe consenso en el ambiente médico especializado que el entusiasmo sexual puede pasar por momentos más bajos que otros en las parejas. Lo preocupante surge cuando el “no al sexo” deja de ser la excepción y se transforma en la regla común.

Al asumir esta situación, lo importante es buscar la causa para tomar las medidas pertinentes. Cuando la misma mujer comienza a encontrar extraño tantas negativas, es la hora precisa de acercarse a un especialista.

Una pareja comprensiva y una relación equilibrada entiende perfectamente estas razones. Sin embargo, cuando la falta de deseo y la total ausencia de fantasías sexuales no surge sólo por un cansancio en la relación o un rechazo de plano a la pareja, los especialistas tienen un nombre para la condición: deseo sexual hipoactivo.

Lo complejo es que tal como no llega por sí solo, tampoco se va así. Es muy importante recibir atención médica, primero para determinar qué lo está causando y segundo, para resolverlo.

Cuando el origen se debe a causas psicológicas y a conflictos dentro de la relación de pareja que se han ido acumulando sin resolverse (frustración, enojo, resentimiento, falta de comunicación y de intimidad emocional satisfactoria), la primera opción de tratamiento para la mujer y su compañero (quien es parte del problema y por tanto, de la solución) es la consejería de pareja y la terapia emocional.

Pero la falta de deseo crónico también puede tener causas físicas o relacionadas con el estilo de vida. Por ejemplo, una madre con varios hijos, exhausta por el exceso de trabajo fuera y dentro de la casa e incapaz de relajarse, nunca encuentra la energía para pensar, realizar y disfrutar el sexo.

Otras veces, la causa está relacionada con una condición médica. En esta variedad hay cuatro casos clave:

1. La menopausia:

La llegada de la menopausia, ya sea por causas naturales o a consecuencia de una cirugía (cuando se quitan los ovarios, por ejemplo), se caracteriza por el declive gradual o súbito (en el caso de la cirugía) de las hormonas estrógeno, progesterona y testosterona.

Los niveles más bajos de la testosterona, en particular, pueden llevar a un descenso de la libido (la energía sexual) ya sea gradual o repentino. El tratamiento convencional del reemplazo hormonal a base de estrógeno y progesterona para aliviar los síntomas de la menopausia también puede empeorar la situación porque el estrógeno aumenta una proteína en la sangre que se adhiere a la testosterona y reduce todavía más sus niveles en el organismo.

2. La depresión:

Uno de los síntomas más comunes de la depresión es la disminución del deseo sexual. La falta de interés y energía para el sexo, a su vez, aumenta todavía más la depresión.

El tratamiento para la depresión puede incluso contribuir al problema, ya que muchos antidepresivos como el Prozac (fluoxetina), Paxil (paroxetina) y Zoloft (sertralina) tienen entre sus efectos secundarios la pérdida de la libido.

3. La distimia:

Es una condición muy parecida a la depresión pero con síntomas mucho más leves que no es fácil de diagnosticar porque la persona puede funcionar con ella. Pero una mujer con distimia se puede sentir sola, aislada y abrumada.

Estos sentimientos, cuando se experimentan a nivel crónico, pueden llevarla al que se aisle de las actividades sociales que disfrutaba antes y a evitar el encuentro íntimo con su pareja.

4. Algunos medicamentos:

Algunas medicinas recetadas para la presión alta (hipertensión), algunos antidepresivos e incluso la píldora anticonceptiva, podrían interferir con el deseo sexual, la estimulación y el orgasmo ya que alteran el equilibrio de las hormonas sexuales y los neurotransmisores.

Por ejemplo, los antidepresivos conocidos como inhibidores de la recaptación de la serotonina combaten la depresión aumentando la producción de serotonina, pero ésta tiene como efecto secundario, en algunas personas, la disminución del deseo sexual.

Ante la sospecha de alguna de estas complicaciones clínicas, es muy importante consultar con un especialista médico para determinar exactamente qué está pasando. Si el caso es la falta de ovarios por razones médicas, es importante medir niveles de testosterona o -quizás- sea necesario evaluar nuevamente los niveles y/o los efectos de la terapia de reemplazo hormonal.

Lo más importante es que se visite a un profesional de la salud y nos esperar a que las cosas se resuelvan por sí solas. Eso nunca ocurre y solamente empeoran.

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