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¿Los niños nacidos en 2017 nunca conducirán un auto?

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Henrik Christensen, un genio de la robótica, cree que será un efecto inevitable del auge de los vehículos autónomos. Su predicción causó cierto escepticismo en la industria de la tecnología. Radiografía de una teoría con respaldo y críticas.

La predicción de Henrik Christensen comprobará su veracidad recién en menos de dos décadas, cuando los bebés de hoy sean adolescentes ya conformados. La profecía estaba planteada: “los nacidos desde 2017 jamás llegarán a manejar un auto”. Director del Instituto de Robótica Contextual de la Universidad de California, en San Diego, Estados Unidos, realizó esta predicción en consonancia con el auge de la tecnología y la gestión sostenible de las urbes al servicio de la movilidad.

“Todas las compañías automotrices están diciendo que dentro de cinco años tendrán autos autónomos en las calles”, argumentó. Su pronóstico -arriesgado- se sostiene sobre un incipiente paradigma que comprende autos, ciudades y medioambiente. Las marcas han demostrado significativas innovaciones en materia de autonomía en la conducción y prometido innovaciones de carácter rupturista. La industria proyecta el reino autónomo del parque automotor mundial para 2030, para cuando los nacidos en 2017 festejen sus trece años.

Henrik Christensen es el experto en robótica que cree que los nacidos en 2017 nunca conducirán un auto

Las ventas ascenderán a 21 millones de autos sin conductores hacia 2035, ya cuando la adultez sorprenda a la generación 2017. El estudio de IHS Automotive evaluó que el crecimiento y la masificación de los vehículos inteligentes será fascinante: prevé para 2025 un mercado de 600 mil, una cifra sensiblemente inferior a la predicción una década después. Desde ese año en adelante se esperará un incremento interanual del 46%, con China y Estados Unidos como principales compradores.

La predicción también comprende la evolución de soluciones de problemáticas coyunturales: la alta densidad de población urbana y su inevitable colapso. Las prioridades cambiarán, la sustentabilidad conocerá adeptos y enseñará conductas, la tecnología proporcionará oxígeno a la sobrepoblación de las ciudades con nuevas técnicas de movilidad. Janette Sadik-Khan, la mujer que peatonalizó Times Square, y Jan Gehl, “el arquitecto de las personas” que creó la Strøget -la calle peatonal más grande de Europa-, son defensores de las reconquista ciudadana de las ciudades, un movimiento posmoderno con aceptación y prosperidad.

El coche era una tecnología inteligente hace casi cien años. Pero a medida que las ciudades se densifican –y no hay otro crecimiento posible– se convierte en un estorbo

Los vehículos autónomos cambiarán la manera de moverse sobre ruedas

Khan sedujo: “Las calles son el medio para llegar de un lugar a otro, pero también son destinos en sí mismas. Por muchos años las hemos diseñado solamente para los automóviles y nos hemos olvidado de todas las maneras en que pueden ser usadas. Los autos no hacen compras, las personas sí. Las calles son para los personas, no para los autos“. Gehl criticó: “El coche era una tecnología inteligente hace casi cien años. Pero a medida que las ciudades se densifican –y no hay otro crecimiento posible– se convierte en un estorbo“.

Los niños de hoy no necesitarán conducir autos porque el servicio de transporte será mucho más eficiente interpretó Henrik Christensen para acuñar una sentencia que inspiró una rápida corriente de desprestigio. Su predicción causó escepticismo. Michael J. Coren, periodista y gurú tecnológico, escribió en el sitio del World Economic Forum que la teoría de Christensen es improbable. Dijo que será casi imposible desaparecer 258 millones de autos convencionales con un promedio de doce años de vida útil más los 17 millones de nuevos modelos que invadirán al mercado. Coren aceptó que la predicción puede cumplirse en algunas ciudades aisladas, aquellas que gocen de infraestructura de transporte para tales efectos. Manhattan es el caso paradigmático: en 2013 solo el 23% de la población tenía auto, en comparación al 92% de la población nacional.

En el Consumer Electronics Show –CES– de Las Vegas, Gill Pratt, director del Instituto de Investigación de Toyota, fue autocrítico: “Ninguno de nosotros en la industria del automóvil o de la inteligencia artificial está cerca de lograr el verdadero nivel 5 de plena autonomía. Ni siquiera estamos cerca”. Restará darle paso al tiempo para que confirme si la profecía de Henrik Christensen fue acertada o disparatada. ¿Llegarán a conducir un automóvil los nacidos en 2017? Debate abierto.

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