EDUCACION MENTE PSICOLOGÍA

Estimulando en los niños la inteligencia emocional.

inteligencia emocional

Encontramos diferentes definiciones sobre inteligencia emocional. El Psicólogo Daniel Goleman dice que consiste en la capacidad de controlar las emociones propias y ajenas, diferenciar entre ellas y utilizar esta información para guiar nuestro pensamiento y acciones.

El desarrollo de la inteligencia emocional también tiene que ver con la forma en que los bebés y los niños sienten estas energías a través de ellos.

Si logras entender cómo se comportan estas energías arquetípicas lograras acompañar a tus hijos en su desarrollo emocional desde temprana edad

Además se pueden evitar bloqueos e interpretaciones negativas de estas energías.

Carmen Iglesias, en la entrevista que le han realizado en la Contra, que es  catedrática de Historia de las Ideas Políticas y Morales dice

¿Qué ideas la han acompañado?

Suelo apuntar frases, la primera que recuerdo la dice un personaje de Truffaut: “Hay que fortalecerse, que no endurecerse, porque la vida es dura pero hermosa”. Otra es de una novela policíaca: la chica le dice al detective: “¿Cómo siendo tan duro puedes ser tan tierno?”. Y él responde: “Si no fuera duro, no habría sobrevivido; si no fuera tierno, no habría merecido la pena sobrevivir”.

¿Qué ayuda a una civilización a superar sus problemas?

Saber reírnos de nosotros mismos en la vida personal y la colectiva debería ser casi obligatorio.

Las energías arquetípicas

El psicólogo  Stephen Gilligan dice que hay tres energías arquetípicas fundamentales

Ferocidad (resistencia, fuerza, intensidad)
Ternura (suavidad, apertura, amabilidad)
Travesura (humor, creatividad, flexibilidad)

Estas energías se llaman arquetípicas porque todos los seres humanos, y muchos mamíferos, las poseen y no tienen que ser aprendidas.

Se dice que vienen de serie y desde el momento en que nacemos somos capaces de expresar estas energías de alguna manera.

La función de las energías arquetípicas, al igual que las emociones, es ayudarnos a adaptarnos al medio y abordar de forma eficaz los desafíos y oportunidades de la vida.

Podría decirse que la función primaria del arquetipo es ayudar a la persona a desarrollarse como ser humano.

Para un niño un desafío puede ser recuperar un juguete que le han quitado o diseñar alguna estrategia para subirse a la estantería coger lo que quiere

1Ferocidad

Esta energía se necesita para establecer límites, reclamar nuestras necesidades y comprometernos con la acción.

Para responsabilizarnos necesitamos un enfoque intenso y profundo. Esta es la energía del arquetipo del guerrero.

La ferocidad bien utilizada y combinada con las otras dos aporta fuerza, claridad, valor, compromiso, límites. Mal expresada se convierte en agresividad y violencia.

2Ternura

Se necesita para conectar con los demás. Para tener integridad emocional. Para dar y recibir de forma efectiva el apoyo necesario para crecer y sanar.

Esta energía nos permite sentir la calma, sentir empatía y sensibilidad.

Es la energía del arquetípico de la madre o el amante.

Las expresiones positivas de la ternura son la bondad, calma, dulzura, compasión…

Si se expresa de forma negativa o sin combinar con las otras energías la expresión puede ser debilidad, falta de límites claros, dependencia emocional…

3Travesura

La travesura aporta ingenio, diversión y creatividad. Es necesaria para encontrar nuevos puntos de vista.

Su forma positiva nos ayuda a mantenernos flexibles, alegres, sueltos.

Cuando nos ponemos demasiado serios podemos apegarnos rígidamente a una idea, una creencia o punto de vista concreto.

Su forma negativa es cinismo, superficialidad, irresponsabilidad, engaño…

Es la energía arquetípica del mago.

 

Las experiencias negativas

En función de la relación que se establece con las energías la expresión humana de las mismas puede ser una experiencia negativa o una experiencia positiva.

Muchos de los bloqueos, obstáculos… que sufrimos de mayores tienen su origen en experiencias con las que no tuvimos una relación adecuada de pequeños.

Gilligan siempre dice que las experiencias negativas son aquellas que se han quedado “congeladas” y a las que no se les ha dado una presencia humana. No han sido aceptadas y recibidas.

Para los niños es muy importante que las personas de su entorno sepan recoger esas energías y acompañarles en el proceso de darles presencia humana. Para crear un espacio, entenderlas y acogerlas.

Hay que aprender a canalizar estas energías encontrando los equilibrios. Hacer las combinaciones adecuadas con ellas. Como si pudiéramos regular los niveles como un ecualizador de música.

En cada situación la vida puede exigir a la persona expresar cada energía arquetípica, pero los convencionalismos sociales pueden limitar el modo de responder a esa demanda.

Por ejemplo, un niño quita un juguete a otro y éste va y le muerde.

Si en lugar de dar espacio a esta reacción respondemos con un grito y censuramos sin más la acción de morder, el resultado es que el niño no sabe que le ha pasado y cómo manejar eso que ha sentido.

Para estimular la inteligencia emocional en los niños, favoreciendo la auto estima, es fundamental acompañarles en el manejo de estas energías.

Son las energías que de forma natural y espontánea van a utilizar desde que nacen.

 

Cómo reconocer y equilibrar las energías arquetípicas

1Validar el comportamiento

Todos tenemos una intención positiva detrás de todo comportamiento. Con independencia de que el comportamiento sea correcto, aceptable o no.

Cuando el bebé o el niño muestre una de las energías de forma descontrolada valida esa reacción. Tiene algún motivo para estar así.

Díselo, coméntalo con él desde tu estado centrado. Si estas nervioso es difícil conectar con el niño.

Si muerde, pega o se tira al suelo tiene un motivo para hacerlo. Házselo saber para que poco a poco se vaya dando cuenta.

2Corregir el comportamiento

Una vez que hemos validado el comportamiento reconociendo que hay un motivo para tenerlo y sentirlo es importante remarcar que esa no ha sido la mejor respuesta posible.

Lo que ha hecho no ha estado bien. Por ejemplo pegar a otro niño, aunque tenía su motivo.

Así que tiene que saber y entender que tiene un motivo para sentir esa energía, que le viene a ayudar
que la expresión que le ha dado a la energía no es la más adecuada.

 

3Acompañar en la búsqueda de una nueva forma

Ahora que ya sabe que ha sentido esa energía para algo y que no ha dado la mejor expresión posible tienes que acompañarle el proceso de búsqueda de nuevas alternativas.

Por ejemplo si ha pegado, pregúntale de que otras formas puede reclamar o pedir lo que quiere o necesita sin pegar. Si es muy pequeño le tendrás que ayudar y dar alternativas.

Puedes hacer teatrillos con él o ella para que aprenda expresiones corporales de las energías. Por ejemplo aprendiendo a poner cara de ferocidad, combinado con ternura.

Es cuestión de que pruebes que formas son mejor para tus hijos. Juega con ellos, y usa la energía de la travesura combinada con ferocidad y ternura para descubrir nuevas formas de enseñarle y acompañarle.

Cada situación que nos plantea la vida necesita de una combinación de estas energías para dar la mejor respuesta posible.

El manejo de estas energías hay que trabajarlas. Todos tenemos una o dos de estas energías que manejamos peor. Aquella que en nuestra familia no era muy común o no se expresaba de forma adecuada.

Para estimular la inteligencia emocional en tu hijo es necesario manejar estas energías y expresarlas en la forma más adecuada para cada situación.

Para acompañar a tus hijos en este proceso es necesario que previamente tengas claro en ti la expresión positiva de estas energías y combinarlas.

Fuente

mertxepasamontes.wordpress.com

psicologiayconsciencia.com

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