PSICOLOGÍA SEXUALIDAD

Por qué no logramos concentrarnos en el sexo

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Con frecuencia hay personas que dicen que no se concentran durante el sexo, que no son capaces de dejarse llevar ni de desconectar de las preocupaciones que tienen en la cabeza.

La concentración durante en sexo es importante, es decir, que durante las relaciones sexuales nuestros pensamientos y sensaciones estén concentradas en ese momento sexual, desconectando del resto del mundo que nos rodea.

¿A qué se debe esa falta de concentración?

El principal factor son las preocupaciones, esos pensamientos repetitivos que nos rondan en la cabeza pero que no solemos encontrar solución. Preocupaciones sobre el trabajo, la familia, la economía, los estudios, los hijos,… El pensar de forma rumiativa y constante en esas preocupaciones nos pueden impedir dejarnos llevar durante las relaciones sexuales, ya que nuestro cuerpo está preocupado, estresado o en alerta.

Esto quiere decir que si estamos estresados se segregran determinadas sustancias en nuestro organismo incompatibles con la respuesta de relajación que necesita la respuesta sexual humana. Sobre el estrés y la respuesta sexual humana podéis conocer más información en el artículo “¿El estrés disminuye el apetito sexual?”.Por tanto, si durante los encuentros sexuales (tanto de forma individual como en pareja) estamos preocupados o estresados pensando en nuestras preocupaciones, difícilmente vamos a dejarnos llevar y concentrarnos en el sexo.

Otro factor que incide son las disfunciones sexuales. El hecho de estar sufriendo un problema sexual afecta al hecho de no poder relajarse durante las relaciones sexuales, puesto que en esos momentos los pensamientos suelen estar centrados en la disfunción, lo que produce que el organismo se tense provocando nuevamente una respuesta contraria e incompatible con la relajación y el dejarse llevar.

Dentro de las preocupaciones de las que hacíamos referencia antes, mención aparte merecen las preocupaciones relacionadas con problemas de pareja. Si se tienen problemas de pareja, y esos problemas están afectando a la relación de forma general, pueden afectar también de forma específica al ámbito sexual de la pareja, impidiendo que uno o los dos miembros no logren desconectar de esos problemas tampoco durante los encuentros íntimos.

Sea lo que sea aquello que impide a la persona relajarse y disfrutar de su relación sexual, vemos cómo todo comparte el hecho de “tener la cabeza en otra parte”, es decir, pensar en otras cosas que lejos están de pensar en disfrutar del sexo. E incluso, el mismo pensamiento rumiativo de “tengo que dejarme llevar y disfrutar” puede convertirse en una preocupación que genere el efecto contrario, que la persona no se deje llevar y no esté “a lo que tiene que estar”.

No me concentro durante el sexo, ¿Qué puedo hacer?

Lo ideal es dejarse llevar, sentir, no pensar. Pero como en este caso estamos hablando de que hay dificultades para ello, lo primero que tendremos que hacer es ser conscientes de las preocupaciones que nos invaden y los pensamientos asociados, y de cuánto tiempo nos ocupa pensar en ellas y en qué cosas nos limitan o nos impiden hacer o disfrutar. Se trata de ser conscientes de que a las preocupaciones rumiativas no las encontramos solución y además nos hacen gastar mucho tiempo y energía y nos impiden hacer otras cosas que nos gustaría hacer.

Para poder concentrarnos durante el sexo entonces, además de ser conscientes de esas preocupaciones y del estrés que nos generan, tendremos que aprender a manejar ese estrés para que no sea el estrés quien nos maneje a nosotros.

Como os contaba en el artículo “¿El estrés disminuye el apetito sexual?” entre otras, practicar técnicas de relajación y respiración es una buena opción para manejar el estrés. También se puede utilizar una técnica muy útil y efectiva para centrarse en vivir el momento presente y con atención plena, lejos de las preocupaciones. Se trata del Mindfulness, y con la práctica se aprende a ser conscientes de dónde estamos en cada momento, a disfrutarlo de forma plena y a saber cómo responder de forma adecuada.

En definitiva, si queremos concentrarnos en el sexo tenemos que dejar a un lado las preocupaciones y el estrés de la vida diaria para poder centrarnos en disfrutar de nuestros encuentros sexuales.

5 consejos para lograr la concentración en el sexo

Dejar las prisas.
En ocasiones, el frenético ritmo de vida no  facilita tener una relación sexual completa en términos de preliminares y exploración del cuerpo, tanto del compañero de cama, como del propio. Sin embargo, darse tiempo para estos pequeños placeres del sexo, y no centrarse únicamente en el coito puede ser una forma de aumentar la concentración y el disfrute del mismo pues se está fomentando que la mente se centre en el aquí y en el ahora.

Ser creativos.
La rutina en las relaciones sexuales es un desencadenante de que las parejas pierdan las ganas de tener sexo entre ellos, debido en parte a una disminución de la concentración: ya se sabe cómo va a ser el coito, no hay nada estimulante, ni inédito, que obligue a ponerle más mente al asunto. Por lo tanto, si se aumenta la creatividad durante el sexo, explorando nuevas posiciones o introduciendo juegos y fetiches, la persona estará más concentrada en desarrollar su nueva faceta en la cama. 

Fantasías hechas realidad.
La lógica que apoya esta premisa es muy similar a la anterior. Introducir algo original al sexo fomenta la concentración y, por supuesto, la excitación y las ganas. Eso mismo ocurre si se ponen en práctica las fantasías sexuales de la pareja y las propias: la abstracción se reduce porque la mente se concentra en ejecutar ese algo nuevo que le es desconocido. 

Los dispositivos tecnológicos apagados.
En off o, para no ser tan drásticos, alejados del espacio en el que se está manteniendo sexo. Los continuos sonidos del celular que indican que se ha recibido un nuevo mensaje o whatsapp desconcentran a cualquiera. Es imprescindible evitar que cualquier realidad fuera del sexo interfiera en ese momento. 

Ayudarse a uno mismo.
La concentración es una cuestión que nos es propia. Es decir, si no hacemos algo por fomentarla, no vendrá sola. De ahí la importancia de promover su aparición. Para ello, imprescindible pensar en lo que se está haciendo, dejar de pensar en cualquier otra cosa que no tenga que ver con lo que estamos sintiendo en ese momento y estamos ejecutando. Hay que ayudar a la mente para que no se aleje de la situación y de las sensaciones que se están experimentando.

 

PSIC. SONIA GARCÍA BARBERA

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