Te sientes ofendido a menudo. ¿Por qué sucede?

¿Pasas la mayor parte de tu vida sintiéndote ofendido por lo que alguien cercano te hizo, no te dijo, o no hizo? No necesariamente son las personas las que te ofenden. Lo que realmente lastima, y lo que te abruma, son tus expectativas, es decir, lo que esperabas de las personas.

¿Qué son las expectativas?

Son pensamientos que nosotros creamos, no son reales, se consideran imaginarias. Si tu esperas que tus padres te den más amor, y no te lo dieron, deja de sufrir. Son tus expectativas de como un padre ideal debió ser contigo, las que fueron incumplidas y esas ideas son las que lastiman. Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma, y no lo hizo, tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre las atenciones que esperabas que tuviera, y las que realmente tuvo, lo que te hiere.

¿Enojado con Dios?

Dios jamás ofende ni daña a nadie. Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman.
El hábito de sentirte ofendido por lo que otros “te hacen” desaparecerá cuando entiendas que en realidad la fuente de esas ofensas, no son más que tus expectativas.

De lo ideal, a lo real

Cuando nacemos somos auténticos, pero nuestra verdadera naturaleza es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos de nuestros padres, la escuela, la sociedad y los medios que nos enseñan. Nos crean una novela falsa de como deberían, ser las cosas en todos los aspectos de la vida, y de como deben actuar los demás. Una novela que no tiene nada que ver con la realidad.

Inventario: A lo largo de la vida coleccionamos experiencias: padres, amigos, parejas, etc. Y las almacenamos en nuestro inventario interior.Las experiencias negativas dejan en nosotros una huella más profunda que las positivas.

Predisposición: Cuando una persona, no dijo o hizo lo que esperábamos de ella, guardamos esa experiencia en nuestro inventario. Cuando conocemos a otra persona ya vamos predispuestos: tenemos miedo de que la nueva persona repita las mismas actitudes de quien nos falló. En pocas palabras, sacamos una experiencia de nuestro inventario negativo, y en base a lo que sentimos entonces, vemos a las nuevas personas y las nuevas experiencias. ¿Y que sucede? El temor duplica los problemas y las experiencias negativas, así el inventario negativo sigue creciendo.

En realidad, lo que hace es que nos estorba, no nos deja ser felices. Y a medida que se avanza en años se es menos feliz, porque el inventario negativo  aumenta año con año.

Negativismo: ¿Has encontrado personas cuyo inventario de ofensas es tan grande, que parece que viven instaladas en ver sólo lo negativo? Su temor incrementa su amargura y ante cualquier circunstancia sacan experiencias de su inventario negativo.

Fuentes de ofensas: Una de las mayores fuentes de ofensas es la de tratar de imponer nuestro punto de vista a las demás personas y querer gobernar su vida. Cuando les decimos lo que deben hacer y no están de acuerdo, creamos resentimientos por partida doble. Primero, nos sentimos ofendidos porque no hicieron lo que queríamos. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptamos como es. Y esto se vuelve un círculo vicioso.

Derecho divino: Todas las personas tiene el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de los errores, por sí mismas, si las dejamos aprender.

Como un rio caudaloso: Además, recordemos que nadie nos pertenece. Ni la naturaleza, ni nuestros padres, ni hermanos, hijos, amigos o parejas nos pertenecen. No nos los podemos apropiar, y si lo hacemos, estaremos quitándole la vida, su vida.
Para disfrutar las relaciones, necesitamos amar a las personas como son y dejarlas libres.

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