Trasformarse en arboles

Los diseñadores italianos, Anna Citelli y Raoul Bretzel, investigan desde cómo realizar entierros ecológicos mediante cápsulas biodegradables que convierten el cuerpo humano en abono para los árboles.

En 2003 exhibieron la Cápsula Mundi por primera vez.

“Es el primer proyecto italiano creado para promover la realización de los cementerios verdes, para que dejen de estar llenos de lápidas y se conviertan en bosques sagrados”, explicaron a REFORMA los diseñadores.

“La gente ha recibido mejor nuestro proyecto. Ahora están más conscientes sobre la necesidad de proteger nuestro planeta, y más susceptibles al tema de la muerte”, añadieron.

Estos creativos fomentan la idea de los cementerios verdes que, lejos de las lápidas de cemento y los ataúdes de madera, permiten a los familiares enterrar a sus difuntos en verdes bosques e incluso localizar el árbol por GPS.

“Entendemos que la idea de que nuestros seres queridos y descendientes puedan visitar nuestro árbol, cuidar de él y descansar a su sombra es poética y reconfortante”, señalaron Cittelli y Bretzel.

La iniciativa contempla poner al fallecido en posición fetal dentro de la cápsula de plástico biodegradable que posteriormente se entierra junto con la semilla de un árbol, previamente elegido.

“Es un legado para la posteridad y para el futuro de nuestro planeta. La web del proyecto ya cuenta con un buen número de árboles y semillas para elegir según latitud, clima y tipo de suelo”, señalaron.

Según los diseñadores, tal y como somos libres de elegir nuestro camino en la vida, también lo somos para elegir cómo queremos que sea nuestra muerte, y estas cápsulas nos hace verla de otra manera.

“Cápsula Mundi convierte la muerte en el principio de una serie de transformaciones que nos reintroducen nuevamente en el ciclo natural de la vida”, resaltaron.

Las vainas se crean a partir del almidón recogido en plantas como el maíz y las papas. En el caso de las cenizas se colocan en unas cápsulas más pequeñas, en las que aún los italianos están trabajando.

El material utilizado en la Cápsula Mundi no impide la transformación natural de sustancias orgánicas. Los microorganismos en el suelo convertirán el cuerpo en los minerales que sirven de alimento para el árbol.

“Este año hemos decidido comenzar la producción de la cápsula para las cenizas. Pronto estaremos listos para lanzarla. Nuestro siguiente paso será el desarrollo de la cápsula para el cuerpo” explicaron.

pag1Bajo un sentido profundamente ecologista, Citelli y Bretzel creen que no es nada práctico utilizar árboles para construir ataúdes.

“Un árbol necesita entre 10 y 40 años para crecer, pero un ataúd hecho de madera sólo es utilizado por tres días, nosotros queremos plantar árboles en lugar de cortarlos”, expresaron.

Cittelli y Bretzel decidieron emprender este trabajo como respuesta a los problemas de una sociedad que consideran alejada de la naturaleza y sobrecargada de objetos materiales.

“Cápsula Mundi tiene un sentido más espiritual, nuestra mente puede entender mejor símbolos universales que representan la vida como el huevo, la posición fetal o el árbol.

size_810_16_9_capsulamundi-768x576“Otra ventaja es el hecho de que amigos y parientes del fallecido puedan cuidar el árbol que fue elegido para permanecer como símbolo de su presencia física en la tierra”.

El proyecto se encuentra actualmente en fase de desarrollo, porque la legislación italiana prohíbe tales entierros.

Por ello, la asociación Cápsula Mundi trabaja para modificar una ley que considera anticuada.

“Durante los últimos 10 años nuestro objetivo principal ha sido crear consciencia sobre este tema y promocionar la idea, convencidos de que antes de cambiar leyes, necesitamos cambiar mentalidades”, concluyeron.

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