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La energía del SOL, alimento y medicamento

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La Luz es alimento y medicamento

La Luz solar es el medicamento más potente que el ser humano puede usar de forma gratuita, pero esta posibilidad no se conoce ni se utiliza a amplia escala.
A veces me pregunto si la razón de esta escasa información se encuentre en los intereses económicos de las multinacionales y en el hecho de que la luz del Sol no se puede patentar.

Los remedios naturales más simples por lo general se desconocen o no se consideran porque se utilizan otros métodos más rápidos y eficaces: medicamentos sintéticos y remedios artificiales.
La luz es un verdadero alimento para nuestro cuerpo y nuestro ser; tanto es así que una mala iluminación causa los mismos efectos que una mala alimentación: el ser humano palidece, se vuelve apático, tiende a la depresión y reduce su energía vital, la eficiencia del sistema inmunitario disminuye y se verifica la tendencia a engordar.

Una escasa exposición a la luz solar crea una serie infinita de problemáticas que se pueden manifestar en el plano físico y emocional, en la calidad de los pensamientos y, en general, en el estilo de vida.
Rigurosos estudios científicos demuestran el enorme potencial terapéutico de la luz y evidencian cómo la cantidad de luz a la cual el hombre se expone a diario influye enormemente en su vitalidad y su estado de salud. También es muy importante exponerse a la luz en el tiempo y la modalidad correcta.

He aquí un breve listado de los efectos positivos de una regular y correcta exposición:

* Mejora la resistencia física
* Mejora la capacidad de atención y aprendizaje
* Mejora el sistema inmunitario
* Mejora la calidad de las emociones
* Mejora la tolerancia a la fatiga y al estrés
* Reduce las actitudes agresivas y mejora el carácter
* Regulariza los impulsos hambre/sed/sueño (reduce el hambre y el apetito compulsivo)
* Mejora los tiempos de recuperación de situaciones de fatiga y enfermedades
* Es eficaz en la cura de la psoriasis (por medio de los rayos ultravioletas)
* Tiene una acción preventiva en el riesgo de tumores
* Mejora el crecimiento y el desarrollo
* Mejora la capacidad de aprendizaje, memoria e inteligencia
* Reduce el colesterol en la sangre
* Incrementa la testosterona en los hombres y la progesterona en las mujeres
* Produce vitamina D (absorción de calcio y minerales)
* Tiene una acción germicida en el caso de enfermedades infecciosas
* Regulariza los ciclos de sueño y el reloj biológico
* Mejora la circulación epidérmica (acción reafirmante)
* Aumenta la libido y las capacidades reproductivas
* Mejora la circulación (capacidad de transportar el oxígeno de la sangre)
* Tiene efectos terapéuticos en artritis, reumatismos y artrosis
* Mejora la visión
* Reduce la necesidad de consumir drogas y alcohol

Para intuir aún más el enorme potencial armonizador de la luz, basta con considerar que ya sólo visualizándola se producen efectos benéficos en el cuerpo, en las emociones y en los pensamientos.
El ser humano nace para vivir en un ambiente iluminado por el Sol, y por lo tanto, logra aprovechar de la mejor forma posible su potencial cuando conduce un “estilo de vida solar”, es decir, con una presencia diaria y suficiente de luz solar.
Experimentos monitorizados efectuados en niños de escuela primaria han demostrado que la luz solar produce un incremento en el crecimiento, la reducción de las caries, el aumento de la memoria, la concentración y la inteligencia. Los niños expuestos a una mejor iluminación desarrollaban capacidades físicas y psíquicas superiores.

EL SECRETO DE LA LUZ DEL SOL

Las características de la luz del Sol son distintas de las de una iluminación artificial comúnmente usada en las casas y las oficinas. La luz del Sol se constituye a partir de un espectro de radiación luminosa, es decir, de distintas frecuencias. El espectro solar varía de los rayos ultravioleta (hasta 400 nm), al espectro visible a nuestros ojos (de 400 hasta 700 nm), hasta el infrarrojo (superior a 700 nm)

Esta amplia variabilidad del espectro solar determina sus características curativas y energéticas. La luz artificial, por el contrario, no posee el ultravioleta y además tiene muchas frecuencias distorsionadas; por lo tanto exponerse a esta luz por largos periodos, sustituyéndola por la del Sol, puede provocar muchos efectos negativos en varios niveles. Estas patologías parecen derivar de un estilo de vida “poco luminoso”. Pero la medicina oficial trata de resolver estos desequilibrios con fármacos y tratamientos químicos, en lugar de llevar a cabo una acción preventiva o curativa por medio de una correcta exposición a la luz solar para reestablecer un organismo con una función regular y bien “alimentado”. En definitiva, la atención no debería concentrarse en los efectos terapéuticos de la luz del Sol, sino en los desequilibrios determinados por su ausencia.

Tan sólo hasta un siglo atrás, el ser humano estaba mucho más ligado a los ciclos de la naturaleza y vivía más tiempo al aire libre. Algunas estadísticas evidencian que la frecuencia de las enfermedades más comunes (fiebre y resfriado) y de la depresión ha aumentado progresivamente con el aumento de la exposición a la luz artificial, típica de las oficinas y de los lugares donde cada vez más gente pasa amplios periodos del año.

Existe por lo tanto un círculo vicioso en el cual se encuentran muchas personas: la luz solar es un alimento gratuito y fundamental para una calidad de vida saludable y equilibrada, pero el estilo de vida que propone nuestra sociedad la mayoría de las veces no permite una correcta y adecuada exposición a la luz; esto determina un notable aumento del porcentaje de enfermedades y dolencias físicas y mentales, es decir, desequilibrios que se tratan con medicamentos químicos y artificiales, muchos de los cuales producen efectos colaterales que provocan a su vez ulteriores desequilibrios.

He aquí algunas reflexiones:

* Aunque se descubren nuevos medicamentos, cada vez más potentes y específicos, la gente hoy se enferma con más frecuencia que cuando había un contacto mayor con la naturaleza.

* A pesar de los enormes progresos alcanzados por la ciencia en el ámbito médico, el número de enfermos a escala global no ha bajado.
* ¿Han reducido los descubrimientos médicos el sufrimiento a escala global? La respuesta es no. Es cierto que han reducido y vencido muchos males, pero ¿cuántas más enfermedades han surgido?, ¿cuántas más enfermedades se presentan a raíz de los efectos colaterales de los fármacos utilizados para curarse?
* Si dejamos de razonar a escala del individuo y pensamos en el género humano a escala planetaria, ¿ la medicina oficial ha reducido verdaderamente la incidencia de las enfermedades? La respuesta sigue siendo no.

* La verdadera ciencia, ¿es la que colma los intereses de las multinacionales o es la de los investigadores que realmente trabajan para el bien de la comunidad, y no sólo de su billetera?

Un estilo de vida “solar” basado en el uso consciente de la luz podría mejorar no sólo las condiciones de salud en general, sino reducir y prevenir muchos desequilibrios.

Lo que pasa comúnmente es que el ser humano lleva un estilo de vida no saludable, pretendiendo que los fármacos resuelvan los problemas que el cuerpo señala, con el fin de poder seguir llevando ese mismo estilo de vida. La química tiene un poder inmenso, pero no hay que utilizarla desequilibradamente, por ejemplo para dejar de sentir las necesidades de nuestro cuerpo y vivir en condiciones alteradas y antinaturales. El género humano tiene la tendencia a no escuchar las alarmas de su cuerpo y las dolencias de sus emociones.

Si estuvieras de viaje con tu coche y de repente se encendiera la luz roja de los frenos, ¿qué harías?, ¿quitarías la bombilla roja para no ver la señal o cambiarías los frenos para no chocar.

Las enfermedades del cuerpo humano son señales que nos invitan a cambiar, mimarnos, conocernos. Ignorarlas o sedarlas con fármacos no resuelve el problema, y su origen hará que, de una manera u otra, vuelvan a presentarse. Es necesario empezar a escucharse y comprender estos mensajes. Esto no quiere decir dejar de aceptar los medicamentos químicos, sino simplemente no abandonarse a un uso descontrolado y mejorar el propio estilo de vida.

Daniel Lumera
Fuente: El libro ‘Las 108 Perlas del Sol’, de Daniel Lumera.
Web: www.concienciasolar.es

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